¿Explicación o expiación?

Juan José Herrera

Juan José Herrera Sin duda no es la primera ni será la última ocasión en que una dependencia estatal responde de manera tardía ante una acusación grave, como el hecho de vincularse en compras a una empresa señalada por vender medicamento “pirata” en detrimento de niños con cáncer para enriquecer a un gobernador.

Lamentable hasta las lágrimas el caso de Veracruz, más cuando se sabe que el susodicho consorcio responsable de suministrar las falsas medicinas, así como miles de pruebas inservibles de VIH-Sida, es más bien una importadora de semillas o maquiladora de calzones, entre otras cosas lejanísimas al ámbito de la salud.

Tras el duro golpe que pretendía darse ahora a la Secretaría de Salud de Hidalgo (SSH), con la consabida jiribilla emanada desde la Ciudad de México, en el mismo entendido de que también tuvo “negocios” con Labssa S.A de C.V., una de las firmas responsables del vil tema que involucra a Javier Duarte y a varios apellidos de la entidad hermana, tuvo que salir el titular del organismo a medio aclarar la situación.

En efecto, expuso (muy tardíamente reitero) Marco Escamilla, la SSH al revisar su estatus de relación comercial identificó que durante 2013 “adquirió equipo médico e insumos que no tienen relación con lo ocurrido en Veracruz, además de que no se encontraron irregularidades en los procesos de compra”.

Uno de los puntos a atender durante un manejo de crisis como el vivido por la SSH es la emisión de comunicados oficiales inmediatos, pues en periodismo predomina el axioma de que los vacíos por la falta de información son llenados por la especulación, ecos y distorsiones que a nadie convienen y hacen pensar otras cosas. “Piensa mal…”.

La SSH dejó pasar muchos días para aclarar el asunto ventilado y bien orquestado para ofrecer esta semana un escueto boletín donde además, por si alguien no lo sabía, manifiesta que dicha empresa “representó un proveedor menor y de poca frecuencia”; claro que quienes no estaban enterados del conflicto ahora ya lo están, poniendo en evidencia la falta de pericia para actuar y dejando en el aire incógnitas que ya empañan una vez más la credibilidad del organismo: ¿quién ordenó el zarpazo contra el hoy responsable del Sector Salud en la entidad? Y ¿será cierto que vienen más embates frontales relativos a los tiempos en que Escamilla Acosta dirigía el Hospital del Niño DIF, al que por cierto tienden a cambiarle el nombre en determinados periodos (con qué fin)?

El tiempo de prueba para éste y los demás funcionarios del gabinete sigue su curso y en este mismo tenor de los dichos… Excusatio non petita, pecata manifesta.

 

     Twitter: @juanjo_herrerap