El nuevo desorden mundial

Gabriel Pérez

Gabriel PerezSteve Bannon, el “supermegaultraarchirrecontragran” asesor del presidente Donald, y su pandilla, están organizando un desmadre de pronósticos reservados.

Es altamente probable que la configuración mundial que conocemos y vivimos a partir de la Segunda Guerra Mundial, en la que Estados Unidos se convirtió en la potencia dominante de la cultura occidental y luego mundial, tras la caída de la Unión Soviética, esté llegando a su final.

Y eso sólo puede ser bueno. Claro, habrá que preguntarse: ¿Bueno para quién?

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, México encontró y aprovechó, gracias a su posición geográfica privilegiada, la oportunidad para ejecutar una política económica y social que se conoce como “El milagro mexicano”.

Se trató de una época de crecimiento económico sostenido -que alcanzó un pico de 7.3 por ciento del PIB, en el sexenio de Manuel Ávila Camacho (1940-1946) y de 5.7 por ciento durante el sexenio de Miguel Alemán Valdés (1947-1952)- gracias al desarrollo de la industria (eléctrica y petrolera, principalmente) y a la construcción de infraestructura.

El Estado mexicano partía casi de cero, así que industrializar al país tuvo la consecuencia natural de acelerar su crecimiento y desarrollar a una clase media urbana casi inexistente, aunque olvidó el desarrollo agropecuario y desdeñó la competitividad de las empresas a nivel mundial.

La consecuencia negativa de lo anterior se vivió a partir de la década del 70 del siglo pasado y lo seguimos sufriendo hasta la fecha.

El rescate de la economía nacional, después, corrió por parte de Estados Unidos y de los grandes capitales: FMI y Banco Mundial. La obligación: insertar a México a la economía radical de libre mercado.

Hoy, que Estados Unidos ha decidido apostar por un modelo económico que ya probó funestas consecuencias en nuestro país, debemos construir nuestro nuevo lugar en este desmadre mundial. ¿Estamos preparados?

 

Twitter: @gaboperez