Los idus de marzo

David Tenorio

FOTO DAVID TENORIO COLUMNAEl nombre de «los idus de marzo» se da por el hecho, de que el 15 de marzo del año 44 a. C., Julio César es asesinado a pesar de haber sido advertido del peligro. Esos días (Idus) eran considerados de buena suerte, pero a partir de ese Idus de marzo, son considerados como negativos.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) presentó hace un par de semanas su Informe General a la Cuenta Pública 2015, donde destacó irregularidades estimadas en 165 mil millones de pesos por parte de los gobiernos estatales y el federal. Este tipo de noticias son demoledoras en un país con tantas carencias y en una sociedad cada vez más agraviada con la corrupción y la impunidad.

Hidalgo no es la excepción, son ya del conocimiento público las irregularidades encontradas en la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo, en el Sistema Hidalguense de Radio y Televisión, en la Secretaría de Salud, la del Transporte y en la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, donde también se repartían permisos de centros de verificación de manera discrecional.

Los señalamientos de cómo exfuncionarios y empresarios fueron favorecidos el sexenio anterior son variados. El año pasado fue anunciada con bombo y platillo por la anterior administración la concesión otorgada por 20 años a Valorsum (Valorización de Residuos Sólidos Urbanos de México SAPI de CV), para generar energía eléctrica a partir de desechos sólidos. Tal concesión fuepublicada en el Periódico Oficial del Estado de Hidalgo, con fecha 4 de julio del 2016. Para nadie es un secreto que la basura es un excelente negocio. Pero para la empresa las ganancias serán triples, ya que los municipios tendrán que pagar porque les recolecten su basura, además de pagar la energía que les será proveída por esta empresa y por último la energía generada será comercializada a la CFE. Excelente negocio sin duda. ¿Pero quiénes son sus inversionistas? Uno de ellos es el empresario constructor consentido del sexenio anterior, a quién llamaban “El amo”. Ernesto del Blanco, “El amo”, de la mano con Aunard de la Rocha Waite, fueron los principales impulsores del proyecto. El exsecretario de Finanzas estatal se daba tiempo para todo, desde escribir un libro, aparecer en las publicaciones de sociales y desde luego también hacer negocios.

Y un gran negocio, dicen, eran las comisiones por la compra del cemento de la empresa “Fortaleza”. Pero en la asignación de la obra pública, se comenta que “El amo” era quien decidía. Obviamente el ser favorecido tenía un precio, “la comisión”, variaba del 10 al 15 %. En consecuencia y siempre en aras de la transparencia, “la empresa elegida” concursaba junto con otras, las cuales presentaban propuestas económicas superiores, o al final declinaban. Una vez ganada la licitación, por ley, se les depositaba el 30% del valor total de la obra. De la cual la empresa tenía que transferir inmediatamente el 10 o el 15% de lo pactado a una “cuenta bancaria”. Por lo que se generaba con prontitud una “factura por materiales”, por el monto total de lo depositado.

Conflicto de intereses, operaciones fiscales simuladas, son sólo los probables supuestos en que incurrieron de ser ciertas las versiones. La sociedad exige que los recursos públicos se usen con transparencia y eficiencia para cubrir las necesidades sociales más sentidas de la población, por lo que se vuelve importante que existan muchas luces y ausencia de sombras en la lucha contra la corrupción. Así los Idus de marzo…

 

 Twitter: @David_Tenorio