Secuestro

Juan José Herrera

Juan José HerreraComo si de una película de acción se tratase, este lunes, gracias a un operativo conjunto de fuerzas policiales, fue frustrado un intento de secuestro que comenzó en Mineral de la Reforma.

Los reportes del hecho indican que cuando menos cuatro sujetos pretendían raptar a la hija del propietario de un negocio de materiales de construcción en esa demarcación.

Luego de subirla por la fuerza a una moderna camioneta con placas sobrepuestas emprendieron la huída, pero al verse cercados terminaron en la colonia Guadalupe, de Pachuca, donde la joven logró escapar y refugiarse al interior de una vivienda, donde una familia le brindó auxilio, aun a sabiendas de ponerse en riesgo.

Por estos hechos dos sujetos fueron aprehendidos y, hasta la hora en que esta columna fue escrita, otros dos más evadieron a las autoridades y tomaron el rumbo de un cerro.

Este tipo de noticias, por desgracia, son cada vez más comunes en Hidalgo, pese a los esfuerzos por parte de los responsables de la Seguridad Pública, tanto estatal como municipales.

Hay que reconocer la disposición y rápido actuar de elementos en este caso, pero también habría que preguntar (por desgracia una vez más) si el peso de un apellido no fue fundamental para dicha reacción inmediata.

El famoso “efecto cucaracha” redunda hoy en los discursos de quienes tienen en sus manos la responsabilidad de un rubro con mayores problemas, algunos muy graves, de un tiempo para acá.

A tal grado hay situaciones en el estado que hoy también ya se habla de la necesidad de contar con la presencia del Ejército para tareas como el cuidado de los ductos de Pemex, ante el crecimiento de una actividad ilícita como el huachicoleo, sobre todo en  zonas como Pachuca, Tula y Tizayuca, esta última región donde inclusive tuvo que cambiarse al titular de la corporación policial ante los embates delictivos en la que es considerada la puerta de acceso a Hidalgo y cuya cercanía con el Estado de México complica más las cosas.

La tasa de secuestros a escala nacional alcanzó sólo durante marzo pasado los 101 casos. Hidalgo ocupa el sitio 21 en cuanto a este delito, el primero es Tamaulipas y el último Guanajuato, con cero incidencias durante el primer trimestre del año, de acuerdo con información de Semáforo Delictivo.

Sin lugar a dudas hay avances, pero también mucho por hacer; la denuncia también es indispensable para frenar el actuar de criminales, acciones todas nada sencillas pero necesarias por el bien común.

 

      Twitter: @juanjo_herrerap