Némesis

David Tenorio

La participación ciudadana y las alianzas electorales son la némesis del llamado “voto duro”.

FOTO DAVID TENORIO COLUMNAEl llamado “voto duro” está conformado principalmente por militantes, afiliados y simpatizantes, que se entreveran en una estructura disciplinada que tiene comprometido su voto a favor de determinado partido. Este tipo de voto es la base electoral, también se le llama voto inercial, porque proviene de electores que presentan una fuerte predisposición hacia determinado partido, encima de cualquier circunstancia.

No obstante, el descenso de este voto, originado por el voto razonado, diferenciado e independiente, ha hecho que los comicios electorales sean cada vez más volátiles y por tanto menos predecibles.

En las elecciones del año pasado, en 12 entidades, el voto del Partido Revolucionario Institucional representó 2.5 millones de sufragios (aproximadamente 10 por ciento), del total de los 24.8 millones.

Para dar fe de ello basta consultar el portal del Instituto Nacional Electoral (INE). El “voto duro” para definir los resultados electorales nunca llegó o resultó insuficiente.

En esa elección habrían votado 24.8 millones de electores, dentro de una media de participación superior al 52.33 por ciento. En el caso del PRI el desplome del “voto duro” representó alrededor del 75 por ciento dentro de la estructura partidista, toda vez que al interior del mismo partido este sufragio cautivo se consideraba de alrededor del 30 por ciento, suficiente para definir victorias electorales.

Pero no fue así.

La excepción confirma la regla e Hidalgo fue el único estado donde la participación ciudadana fue del 59.7 por ciento de un total de 2 millones en la lista nominal. Lo que representó un “voto duro” de 133 mil militantes.

Edomex no es Hidalgo y a cuatro días de la elección lo único que se puede aseverar es que la final será entre dos.

 

 Twitter: @David_Tenorio