Persisten rezagos para erradicar muerte materna

 

– Ernesto es uno de los cientos de hombres que se enfrentan a la paternidad ante la partida de su pareja, aunque es afortunado en tener a su bebé

ASUNTOS

 

 

Adalid Vera

p8-embarazosElena festejaba su cumpleaños número 26 con su marido, quien la invitó a disfrutar de su comida favorita  en un restaurante.

Tras un pequeño paseo, sintió malestar y cansancio, pensó que era propio de su avanzado embarazo. Ernesto, su esposo, llamó a la ginecóloga de cabecera para pedirle indicaciones sobre lo que debían hacer, pues temía que pudiera agravarse el estado de salud de Elena o del bebé.

Tras 15 días internada, Elena formó parte de las estadísticas de mortandad materna en Hidalgo, problema de salud pública que no se ha logrado erradicar.

De acuerdo con el Observatorio de Muerte Materna, organización cuyo objetivo es precisamente mejorar la salud materna a través de la investigación y de protocolos, van en Hidalgo ocho muertes de este tipo en lo que va del 2017.

Según la estadística correspondiente a la semana epidemiológica 23 de este año, Chiapas encabeza la lista de mortandad con 28 casos, sigue Estado de México con 23 y la Ciudad de México con 22, mientras que las entidades que tienen bandera blanca son Colima y Campeche. En todo México 296 mujeres han fallecido antes, durante o después del parto por diversas complicaciones, de las cuales 14 han ocurrido en la semana que recién culminó.

El año pasado se contabilizaron 760 muertes maternas a escala nacional, de las cuales 21 sucedieron en Hidalgo; en 2015, sumaron 712 y de éstas, 17 fueron en la geografía estatal.

Con una cesárea urgente, el bebé nació, pero las complicaciones que presentó Elena al final del embarazo fueron muchas, baja de plaquetas en la sangre, colapso de sus órganos blandos y un edema, por ello los médicos decidieron inducirla al coma y esperar a que reaccionara. Nunca sucedió el milagro que esperaba la familia.

Ilusionada por la llegada de un hijo, es como ahora describe Ernesto a Elena; sin embargo, ella no lo conoció. El bebé fue ingresado a terapia intensiva desde que nació y aún permanece ahí, en el Hospital General de Pachuca (HGP).

Ernesto se consuela al decirse que perdió una vida, pero ganó otra. Está convencido de que se hará cargo completamente de su pequeño, lo alimentará, bañará, cuidará, aseará, cambiará, todo lo que se imaginó hacer con la compañía de Elena, pero que ahora tendrá que hacer solo.