Emergencia en Oaxaca

David Colmenares

David Colmenares El impacto económico y el daño sobre la infraestructura existente son mayores en países cuyo nivel de desarrollo es menor y su infraestructura precaria. Los estragos de un terremoto en Haití fueron devastadores, casi la aniquilación urbana de esa nación, quizás la más pobre del continente americano; los de Chile han sido fuertes pero este país está mejor preparado y su nivel de desarrollo es mayor. Nosotros mismos con el sismo de 1985 aprendimos a contar con mejores reglas de construcción en la CDMX, además de contar con estupendos arquitectos e ingenieros. Lo mismo sucede con sequías, huracanes y las inundaciones.

Costosos en dinero, pero más importante en vidas, han sido el impacto de huracanes “Paulina” en el sureste, incluidos Guerrero, Chiapas y Oaxaca, o Cancún, que ha sido víctima de fenómenos similares, que incluso se han llevado las playas, lo que significó un costo elevado para la recuperación de las mismas. Por supuesto los terremotos como el de 1985 y las sequías en estados como Zacatecas.

El costo de económico de la inundación de Tabasco en 2007 y sus secuelas hasta 2011 CEPAL lo estimó en un ensayo, publicado en 2012, en cerca de 60 mil millones de pesos: 29 mil millones en sectores productivos, fundamentalmente los primarios, 20 mil en infraestructura, 7 mil en sectores sociales y mil 400 en medio ambiente y otros. Este impacto en un estado que sólo tiene 17 municipios, dimensione lo anterior en Oaxaca, con sus 570 municipios.

Claro, existe el Fonden, cuya mecánica de operación en la reconstrucción incluye pari passus, esto es la aportación económica de recursos estatales en la misma proporción que los federales, administrados por Banobras.

Por supuesto que lo ideal sería que los estados tuvieran su propio Fonden, que mantuvieran recursos presupuestarios disponibles para reconstrucción en caso de sufrir fenómenos meteorológicos, como los daños que resiente hoy Oaxaca, pero el problema es que dada la gran dependencia de transferencias de recursos federales y el limitado porcentaje de recaudación participable que reciben en efectivo.

Hoy Oaxaca atraviesa por dos fenómenos contradictorios: la sequía empezaba a requerir urgentemente presupuesto federal para combatirla, emblemáticamente la presa ubicada en Jalapa del Marqués se encontraba prácticamente sin agua, pero en una o dos semanas no sólo se llenó, sino que se rebasó y la tormenta tropical “Beatriz” dañó dos puentes estratégicos para la comunicación carretera de Salina Cruz. Ya la Secretaría de Infraestructura del gobierno estatal anunció que tardarán aproximadamente dos meses para la restauración del puente de Tequisistlán, lo cual se tendrá que hacer con fuerte apoyo federal.

Para colmo las explosiones en la refinería que afectaron a varias colonias del municipio. Este, Salina Cruz, como el gobierno del estado, han enfrentado oportunamente la emergencia, Segob está haciendo lo suyo y el apoyo fiscal tendrá que fluir con oportunidad.

 

 Twitter: @davidcparamo