La pelota caliente de la educación sexual III

Amira Corrales
Amira Corrales
La creencia popular es que la educación sexual no debe darse a niñas y niños desde pequeños, ya que les enseñaría “cosas” que no son para su edad; mientras que a adolescentes, los y las incitaría a adelantar el inicio de su vida sexual. Esta creencia -equivocada- tiene su fundamento en imaginar que la educación sexual les hablará de posiciones sexuales, tipos de coito, sexo entre personas del mismo sexo o cómo incitar a la pareja a tener sexo; es decir, que las ideas sobre lo que es y en qué debe consistir la educación sexual están basadas en la ignorancia, unas, y otras religiosa: que el sexo es sólo para procreación, por lo que no debe de practicarse fuera de los confines del matrimonio y con fines reproductivos; situación contraria a natura, por supuesto. El coito -mal llamado sexo, como actividad sexual- tiene de hecho tres finalidades: la primera, dependiendo de la etapa de la vida, sería la reproductiva, pero no puede verse por separado de las otras dos, ya que no se explicaría el deseo sexual que comienza en la adolescencia y permanece en la vejez, cuando no es necesario o posible reproducirnos. La segunda y tal vez la más importante, es su finalidad placentera, es decir, la búsqueda del placer. Como seres humanos, continuamente buscamos estar cómodos, con bienestar y enriquecer la vida con placer. Sin caer en los excesos, el placer es necesario para una vida sana física, psicológica y emocionalmente, y aquí es donde entra el tercer objetivo del coito: establecer vínculos afectivos. Aunque esta finalidad es discutible, incluso polémica, no se le puede apartar de la necesidad humana de la vinculación y afectos, ya que con las personas que compartimos físicamente los placeres, podemos establecer emociones y vínculos muy fuertes, por eso la vida en pareja es muy agradable a pesar de los problemas, ya que la finalidad placentera y afectiva se reúnen en la misma persona, que con el tiempo genera un grado de estabilidad emocional, difícil de alcanzar. Si se sigue este orden, la pareja podrá decidir tener o no descendencia: sería lo ideal.

 

Twitter: @AmiraCorrales