Matanza

Juan José Herrera

Juan José Herrera Son varios los señalamientos que corren con respecto a la situación brutal acontecida la semana pasada en un fraccionamiento del municipio de Tizayuca, donde 11 personas fueron masacradas, en el marco de un festejo infantil.

Algunas voces, incluso en medios nacionales, han pretendido desestimar el trabajo realizado hasta el momento por las autoridades estatales y apuntar con dedo flamígero el tiempo de respuesta ante los hechos, acusando un supuesto vacío de información, cuando lo cierto es que ese mismo día hubo un comunicado oficial sobre el lamentable tema.

Además existen nuevas luces arrojadas gracias a la investigación atraída y encabezada por la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), cuyo titular, Ramiro Lara Salinas, admitió como la más probable una línea indagatoria que, por la naturaleza de los hechos, sería la más viable de todas y es que todo pudo tratarse de un acto de venganza.

Ese mismo día, mientras se preparaba la rueda de prensa para dar a conocer algunos pormenores del homicidio múltiple, el propio secretario de Gobierno, Simón Vargas, debatió con el procurador la necesidad de ofrecer de forma inmediata el planteamiento ya conocido: entre los fallecidos había un presunto delincuente, dedicado al secuestro; sin embargo, no podía especularse y quedaba esperar cuando menos los primeros resultados de las necropsias de ley, que cabe decir en casos como éste tardan a veces hasta siete horas o más.

Lo que poco se sabe hasta ahora es que dicho individuo (el supuesto secuestrador), y al que es probable que asesinaran hasta el final, ya había sido sentenciado en la Ciudad de México con una pena por 77 años de prisión pero, debido a esas extrañas circunstancias de papeleos inexplicables, fue liberado luego de pasar sólo dos años tras las rejas.

El mismo sujeto también cumplió una sentencia menor en el reclusorio de Molango y poseía algunos negocios en el vecino Estado de México.

Otra parte de las pesquisas abunda en el modo en que los perpetradores accedieron a dicho fraccionamiento; según las mismas autoridades investigadoras de la PGJEH al revisar los videos de seguridad del sitio observaron que estos fueron “editados” pues en ningún momento se aprecia la llegada y salida del comando ejecutor, además de que las cámaras de la vivienda donde acontecieron los hechos fueron escrupulosamente manipuladas para que no quedara el menor rastro o huella.

Si bien ahora resulta más que importante conocer de propia voz de las autoridades el desarrollo de las investigaciones, también lo es no generar más especulaciones u opiniones encontradas. El problema de la delincuencia en Tizayuca no es nuevo y en efecto tiende a incrementarse, pero también es muy cierto que, en general, el estado de Hidalgo, resiente los embates de la llegada de criminales provenientes de otras entidades vecinas y ante ello no queda más que blindarse para que no vuelva a ocurrir otra matanza como esta.

 

Twitter: @juanjo_herrerap