El dilema de Don Juan

AMIRA CORRALES

Amira CorralesUnas jóvenes me preguntaron si se pueden separar dos esferas esenciales de la sexualidad: el erotismo y la afectividad, y si siempre si debían de vivir juntas. Al parecer la respuesta es sencilla, por supuesto que se pueden y de hecho, se viven por separado, mucha gente las practica así, lo que no es tan fácil es explicar por qué. Si ustedes van con un o una especialista en Psicología o Sexología, y dependiendo del problema, seguramente en terapia de pareja, les recomendará que intenten conjuntar ambas esferas y les dará técnicas para eso, ya que según dicen quienes saben, vivir la sexualidad en el erotismo y la afectividad con la misma persona es una de los grandes aportes a nuestra felicidad. Pero no podemos dejar de lado, que muchas personas al practicar su erotismo con diferentes parejas, o en un acuerdo de “amigos con derechos”, además de ser una acción común, también corren el riesgo de enamorarse. Porque la cercanía, el calor, los besos, la intimidad del propio acto que implica contacto piel a piel, desnudez, manipulación de genitales, olor, placer y charla amena antes y después del coito, son muy propicios para desencadenar en nuestro cerebro signos de amor y voluntad de querer estrechar el lazo que nos une para genera un compromiso con esa persona. Sólo los más experimentados en separar lo corporal de lo afectivo podrán realizar grandes faenas sexuales, con diferentes parejas, sin siquiera sentir o pensar en establecer otro tipo de relación. Y lo cierto es que nuestra cultura no nos inculca a separar estas esferas, sobre todo a las mujeres, en el entendido de que la que tiene coito por deseo sexual sin estar enamorada es una prostituta. Sin embargo, los varones tienen la permisividad sexual sin requisito de que contenga amor, ya que esto les traerá mayor experiencia sexual y gran reputación, aunque repito, no cualquiera sale libre, el que juega con fuego se quema o el que enfrenta su humanidad, puede sufrir; pero qué más da, la vida consiste en pequeñas dosis de felicidad y algunas de sufrimiento, cada quien decide…

 

Twitter: @AmiraCorrales