¿Candidato?

Juan José Herrera

Juan José HerreraComo si se tratase de una verdad absoluta y no un síntoma de las probabilidades hoy el nombre de Miguel Ángel Osorio está atado a la candidatura priista por la Presidencia de la República.

De tal suerte expertos, columnistas y hasta opinólogos diarios dan por hecho que el exgobernador de Hidalgo será el sucesor de Enrique Peña Nieto, o cuando menos el que compita por dicho anhelo, ante un Andrés Manuel López Obrador mucho mejor posicionado como consecuencia de una perenne y rancia campaña que lleva ya más de 18 años.

No obstante, existen otros sectores donde el cariño por los paisanos no es tan ciego ni fuerte u obligado y que considera incluso esas mismas posibilidades (50/50) de un sí y un no.

La realidad es que Osorio Chong posee un trabajo más que firme con relación al papel que le tocó vivir y sufrir a lo largo de un sexenio que lleva ya algunos meses agonizando y donde el propio presidente no saldrá para nada bien librado, consecuencia de infinidad de errores y cansancios acumulados.

No hay que olvidar tampoco que uno de los mejores interlocutores de Peña Nieto, desde antes inclusive de conocerse que sería candidato, fue precisamente Osorio, responsable de lograr el consenso magistral entre gobernadores y competidores para llevar al mexiquense al poder.

Esa relación (Peña-Osorio) fue construida desde que ambos eran mandatarios estatales, amistad sustentada y engrandecida por reuniones privadas en la Exhacienda de la Concepción o en el propio Palacio de Gobierno de Hidalgo, desde donde hubo amarres y promesas validadas conforme el paso del tiempo.

Pero de ser cierto que, como ya supuestamente lo expresó Peña Nieto, el candidato priista será el que esté mejor posicionado conforme a los resultados de las encuestas que falten, en los tiempos y bajo las formas o protocolos establecidos por su organismo político, bien podría alcanzarla Osorio allende incluso a los afectos; no obstante, también a esas alturas sería válido preguntarle si la querrá, a sabiendas de que su partido está más que vapuleado y ha caído en cuanto a las preferencias electorales.

¿Podría acaso presentarse otro escenario en el que no necesariamente sea Osorio el candidato? ¿Será al final del juego el mismo Peña Nieto quien de verdad decida quién, a pesar de sus resultados como presidente? Tal vez, como en muchas otras ocasiones, habrá un tercero en discordia… y será el menos pensado.

 

      Twitter: @juanjo_herrerap