Matrimonio, ¿igualitario?

Amira Corrales

Amira Corrales Quisiera platicar este tema con Usted: el de las parejas del mismo sexo, en primer plano y en otra entrega el de las parejas de sexo opuesto. El mal llamado “matrimonio gay” al que muchas personas originalmente se oponían y muchas han cambiado de opinión, al reconocer este derecho, va más allá de estar a favor o en contra. Cualquiera, con un poco de información y con cultura democrática, no puede postularse en sentido contrario al reconocimiento de los derechos fundamentales de las y los humanos, porque además no es tema de “mucha” o “poca” popularidad: es un hecho que discrimina y cataloga ciudadanas y ciudadanos de segunda clase.  Es por eso que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró que los códigos civiles o familiares de los estados que tengan en su contenido la definición de Matrimonio como la unión legal de un hombre y una mujer, son claramente anticonstitucionales. Basada en el Art. 1° de la CPEUM, que nos reconoce y declara a todas y todos iguales, no es posible desconocer un derecho a personas por motivo de su orientación sexo-erótica, eso se llama discriminar, ya que en palabras de ministros del máximo órgano judicial: “Se priva a las parejas del mismo sexo de los beneficios “expresivos” que implica una relación, además de que los afecta en materia de cuestiones fiscales, solidaridad, causa de muerte, propiedad y asuntos migratorios”, y agregaría de los derechos a heredar, solicitar pensión alimenticia y adquirir la derechohabiencia. Así pues, en el Estado de Hidalgo, no se encuentra reconocido este derecho, ya que en palabras de nuestras autoridades “no hay mucha presión social”. Entonces, lo que se infiere es que para que se cumplan a cabalidad los derechos establecidos en nuestra carta magna hay que “manifestarse” continuamente para que los y las legisladoras hagan su trabajo. El mensaje es claro, sino hay activistas, antorchistas, SNTE o cualquier otro grupo que exige sus derechos o demandas de forma pública y algunos incluso, molesta para el resto de la ciudadanía, “no los pelamos”. Ojalá fuera sencillo entender que no necesita ser popular para reconocer un derecho.

Twitter: @AmiraCorrales