¿Existe margen para reducir el ISR?

David Colmenares

David Colmenares En los últimos tiempos la recaudación tributaria ha descansado en los impuestos indirectos, esto es al consumo como el IVA y los impuestos especiales, y en un gran esfuerzo de la administración tributaria por parte del SAT y la colaboración administrativa con las haciendas estatales.

Hace unos días COPARMEX, planteo bajar de manera gradual las tasas del impuesto sobre la renta, cuya participación en el PIB, es menor a la de la tributación indirecta, que hoy es la más importante en la estructura tributaria, tracias a la recaudación del IEPS de gasolinas.

Cuando esto ha sucedido se compensa con ingresos adicionales: por otros conceptos tributario, como serian ingresos petroleros adicionales, una mayor eficiencia recaudatoria y reducción de la evasión fiscal.

Retrocedamos un poco en el tiempo: cuando era presidente Carlos Salinas, la prioridad era incrementar el gasto social, con un incremento en la recaudación tributaria.

La clave de su estrategia fue incrementar la base de contribuyentes, multiplicándola por tres, mejorar la fiscalización y ampliar la base de colaboración administrativa con las entidades federativas.

La tasa del ISR para las personas físicas se redujo en el sexenio de 50 a 35 por ciento en solo seis años, y la recaudación subió alrededor de un punto del PIB, del 4.9 al 5.8 por ciento; la de las empresas paso del 42 al 35 por ciento.

Asimismo, la tasa del IVA se redujo del 15 y 20 por ciento al 10 por ciento, quedando pendiente la eliminación de las tasas subsidiadas, como la tasa cero. En 1989 se redujo en 21 por ciento la base gravable, se derogaron diversos impuestos especiales, las bases especiales de tributación y la tasa sobre adquisición de inmuebles del 10 al 2 por ciento. En esta etapa se crea el impuesto al activo como una figura de control, mucho mejor que el IETU, que entro en vigor en 2008 y se abrogo en 2013. Aun con eso, la recaudación se incrementó 30 por ciento en el sexenio de Salinas.

En el sexenio de Vicente Fox, con Francisco Gil Diaz como Secretario de Hacienda y Rubén Aguirre en ingresos, se volvió a repetir la historia: en el año 2000, la tasa del ISR de personas morales era de 35 por ciento y la de las personas físicas, de 40 por ciento. Para 2006, las tasas para personas morales   y la de personas físicas, fueron de 29 por ciento.  Todavía en 2007, llegaron a 28 por ciento.

Ya en 2008 se inicia la crisis financiera y en 2010, subieron ambas tasas del 28 al 30 por ciento. En 2014 se incrementó la tasa del ISR para personas físicas al 35 por ciento, mientras que la de las empresas se mantuvo en 30 por ciento, además se eliminaron el IETU y el IDE.

En suma, hoy no hay espacios presupuestarios, pero esperemos a 2019, en el contexto de un nuevo pacto fiscal y una nueva convención nacional hacendaria, que se deberán discutir desde 2018 y las propuestas que el sector privado seguirá generando para alentar la inversión.

 

Twitter: @davidcparamo