¡Qué orgullo me das México!

David Tenorio

 

FOTO DAVID TENORIO COLUMNA Hace ocho días, el martes 19 de septiembre se cumplieron 32 años del terremoto del 85, y sucedió una pasmosa coincidencia, volvió a temblar. La gente no salía aún de la estupefacción cuando escucharon los primeros gritos de sobrevivientes. En automático la sociedad civil comenzó a organizar tareas de rescate, con mucha voluntad de ayudar, sin experiencia, sin conocimientos de tareas de Protección Civil, pero con gran solidaridad. En minutos cientos de ciudadanos se volcaron a las calles a prestar ayuda. Una de las acciones más hermosas, retratada en diversas imágenes, es la formación de cadenas humanas. Un ejército de voluntarios prestó ayuda en todas las tareas posibles, cada quien ayudó como le fuera posible. Una solidaridad bellísima que se ha mantenido viva. Todas las clases sociales sumaron voluntades y esfuerzos para salvar sobrevivientes atrapados en los escombros, repartieron alimentos y ropa a las personas que de golpe quedaron en la calle. Otros recolectaron ayuda, distribuyeron agua, insumos, herramientas y medicamentos, muchos propietarios de una motocicleta prestaron su ayuda. La respuesta masiva para ayudar a los afectados fue casi inmediata de todas las partes de la ciudad y del país. No existen palabras para expresar el sentimiento que ocasiona tanta solidaridad, tanto amor al prójimo. ¡Qué orgullo me das México! Con sus excepciones, siempre hay “un negro en el arroz”, hay también quienes buscaron sacar provecho de la tragedia, protagonizando mensajes vacíos sobre si se debe renunciar o no a las prerrogativas partidistas o la exigencia a reconocer que determinado partido político fue primero el de la idea. Para ellos sobran los adjetivos, su comportamiento buscando sacar tajada electoral es deleznable. Unos más, como el caso de nuestros legisladores locales que no se ponen de acuerdo en si donan o no un mes de dieta. Esperamos que sus acciones reflejen sus palabras.

 

 Twitter: @David_Tenorio