Símbolo

Juan José Herrera

Juan José HerreraPareciera que luego del poema de Villoro relativo a la tragedia que viven diversas entidades del país no hay ya nada qué decir.

Pero sólo pareciera, porque entre el poder de la memoria, que no es lo mismo que la memoria del poder, hay un resurgimiento del verdadero espíritu nacional, ese que pese a cada caída vuelve a levantarse y que tiende la mano para levantar.

También en Hidalgo se resintió la angustia, el desánimo, el dolor que acalambra y muerde, ese que hace justo 32 años, un mismito 19 de septiembre, también acalambrara a la Ciudad de México con todo el peso del desasosiego y la incertidumbre del porvenir.

Un puño en el aire para guardar silencio, pero no ese silencio que protagonizaron líderes de partidos, autoridades, representantes populares, los merolicos que a diario hay que soportar en medios, en cada uno de los spots que siempre prometen un mejor futuro, ¿para quién el enigma del destino sin pobreza, ni delitos, ni muertos por la semilla y los frutos de la corrupción?

Y luego, casi de inmediato, el respaldo social, un mar de apoyos, la demostración una vez más de que cuando el pueblo quiere sabe organizarse, desde abajo, con un fin tan noble que no hay cabida para acostumbradas demagogias y arengas baratas, tan innecesarias pero, por desgracia, tan presentes.

Siempre habrá tiempo para la reconstrucción; el futuro ya no parece tan gris y antipático, pese a que tampoco faltan los sinvergüenzas que, con sus chalequitos rojos, azules, amarillos…, o sus caras y nombres en etiquetas, no pudieron evadir la tentación de aprovechar la triste coyuntura para adelantarse hacia el 2018, a ver si no les sale contraproducente.

Esos siempre estarán ahí: los sin conciencia, los sin dolor verdadero, los sin más rumbo que el abuso, los sin madre, los que ya no podrán levantar más el puño… porque ese símbolo dejó de pertenecerles, si no es que jamás les perteneció.

 

      Twitter: @juanjo_herrerap