Ocupa a SSPH carácter social del huachicoleo

 

-Policías en los municipios no han sido rebasadas, tienen otras prioridades

-Robo de los combustibles involucra cada vez a más, por facilidad de reclutar

AUMENTAN DELITOS

 

Ángel Pacheco

p3-delmarEl combate al robo de combustibles en casi todo el estado, y particularmente en el municipio de Cuautepec, está en manos de la Policía Estatal pues los ayuntamientos tienen sus propias tareas, en las cuales deben enfocarse, puntualizó en entrevista el titular de la Secretaría de Seguridad Pública en Hidalgo (SSPH), Mauricio Delmar.

Detalló que el robo de hidrocarburos es un problema social y los enfrentamientos por este motivo van en aumento ante las diversas intervenciones que hacen los elementos estatales en diversos puntos de la geografía estatal.

“Las Policías Municipales tienen mucha chamba, las faltas de tránsito, los cierres viales, delitos del fuero común y es necesario que en ciertos casos de robo de hidrocarburos nos dejen ese trabajo a nosotros, ya sea Policía Estatal, PGR o la Policía Federal”.

Reconoció que en las intervenciones entre corporaciones mencionadas, logran una presencia suficiente y mayor movilidad para el combate a los ladrones de combustibles en ductos de Pemex.

“No es que las Policías Municipales sean rebasadas, es sólo que tienen actividades propias de las comunidades como para atender un delito que es del fuero federal”.

Del mismo modo indicó que hasta el momento lograron la recuperación de 1 millón 100 mil litros de combustibles en más de 700 intervenciones, sólo en lo que va de 2017.

Insistió en que realizan reuniones semanales con personal de Pemex, con fines interinstitucionales, encabezadas por el secretario de Gobierno en Hidalgo, Simón Vargas, y diferentes dependencias.

“Yo creo que Pemex está próximo a tomar algunas decisiones más de fondo para combatir el robo en sus ductos, pues actualmente nos han dicho que clausurar una toma clandestina definitivamente resulta muy costoso para ellos”, expresó.

Por ello la SSPH busca inhibir lo que ya se convirtió en un problema social, que crece debido a la facilidad con que muchos jóvenes son reclutados.