Molestia empeoró con llegada del alcalde

TLAHUELILPAN

 

Ángel Hernández

p9-EBRIOEn presunto estado de ebriedad arribó a la presidencia de Tlahuelilpan el alcalde, Juan Pedro Cruz Frías, quien poco después de las 14 horas del pasado jueves, enfrentó una protesta contra la gestión que encabeza por permitir de nueva cuenta el funcionamiento de un bar ubicado a un costado de la iglesia de la cabecera municipal.

En su mayoría los inconformes fueron fieles católicos que consideraron inmoral el funcionamiento de un “giro rojo” junto a un templo: dijeron que supone desorden y malas prácticas, pese a ello, cabe resaltar que también hubo tintes políticos en el hecho pues entre los líderes se dejaron ver un par de exalcaldes e integrantes del comité municipal del PRI.

Inicialmente fueron atendidos por el secretario municipal, Óscar Palacios, quien no mostró la sensibilidad requerida para solucionar el tema, por lo que los quejosos aparte de exigir la presencia del Ejecutivo, en busca de alguien con poder de decisión también suspendieron funciones en el palacio de gobierno y retuvieron a al menos 20 servidores públicos.

Así, el grueso de funcionarios, incluido el encargado de la política interna de la demarcación estuvieron literalmente secuestrados por más de siete horas, mientras afuera de la presidencia municipal la inconformidad y el enojo social persistía, incluso se quemaron llantas como medida de presión para que Cruz Frías diera la cara.

A la llegada del presidente empeoraron las cosas, pues lo hizo en supuesto estado de ebriedad y según los manifestantes iba acompañado de un grupo de choque conformado por unos 40 hombres armados con palos y cadenas.

Mediante la fuerza ejercida fue posible rescatar a los trabajadores que estaban retenidos, aunque el alcalde fue prácticamente corrido por el grueso de ciudadanos, quienes pidieron su renuncia.