Construcción

 Andrés Torres Aguirre

Andres Torres AguirrePor décadas, la construcción de obra pública y privada fue un jugoso negocio que floreció al cálido abrazo del contubernio con el gobierno del estado.

Ése, la construcción, como muchos otros “aspectos del desarrollo”, fueron fértil campo para que políticos y empresarios prosperaran, en muchos casos de manera exorbitante y evidentemente por encima de las normas.

Hace unos días, el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Benjamín Rico Moreno, convocó a los empresarios del ramo de la construcción a sumarse a la política de transparencia que impulsa el gobernador, Omar Fayad, en el marco de una reunión con integrantes de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

Rico Moreno reiteró que la obra pública es el detonante del crecimiento económico, la modernidad y el desarrollo sustentable de Hidalgo.

Para alcanzar esa meta es necesario transparentar y eficientar los procesos burocráticos, así como eliminar la corrupción.

Ejemplos de obras públicas donde claramente hubo un tema de corrupción sobran: el polideportivo que se empezó a edificar en el bulevar Felipe Ángeles, junto a las instalaciones del SUTPEEH; el Hospital de Especialidades hoy abandonado en el mismo bulevar; La Torre Legislativa en el Congreso del estado, las instalaciones de la dirección de seguridad Pública en Campo de Tiro y el mismo Tuzobús, que aún no justifica la mega inversión aplicada en su construcción; sólo por enumerar algunas en la capital del estado.

Por eso es tan importante que los constructores y las autoridades estatales se sincronicen en el tema de la inversión, la transparencia y el combate a la corrupción, para borrar de la historia de Hidalgo, uno de los estados que mayor desarrollo propone pero que a los largo de los años se quedó atrás de entidades vecinas como Puebla y Querétaro.

 

Twitter: @bamtorre

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