Una ¿buena? noticia

Carlos Camacho

Carlos CamachoA partir del primero de enero de 2018 la clase obrera del país recibirá un incremento en su salario; sin embargo, es casi seguro que ese aumento no impacte en su poder adquisitivo, en virtud de los incrementos que se darán a productos de la canasta básica; por lo pronto ya se especula sobre un aumento a los precios de las gasolinas, lo que sin duda se reflejará en aumentos en cascada.

Los sectores patronal, sindical y gubernamental se reunieron al inicio de esta semana en la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, para acordar el aumento global de 8.32 pesos, para pasar de 80.04 a 88.36 pesos, que recibirá un obrero a partir del año próximo.

De acuerdo con información periodística las negociaciones “no fueron tersas” y no se cumplieron los objetivos planteados por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), que proponía un salario mínimo de 95 pesos, mucho menos la propuesta de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), que aspiraba a un salario mínimo de 100 pesos.

Se explicó que a partir de ayer, martes, el salario mínimo aumentaría cinco pesos y a partir del primero de enero próximo tendrá otro ajuste de 3.32 pesos, para sumar los 8.32 que se reflejarán a partir del primer día de 2018.

Los primeros cinco pesos, dijeron, corresponden a la “recuperación independiente” y 3.32 pesos por el incremento anual que tienen los salarios mínimos cada primero de enero.

Habría que preguntarle a la clase obrera si esta noticia les satisface y seguramente la respuesta será un no rotundo, debido a que el poder adquisitivo va cada vez más a la baja ante el desmesurado incremento a los productos de la canasta básica, que siempre ganan la carrera alcista a los salarios mínimos.

 

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