Difícil Reforma Laboral que compete al TSJEH

 

-Requiere una transformación de 100 años en modelos para impartir justicia

-Correspondió a la presidenta Sánchez encabezar cambios más significativos

AVANCES SOCIALES

 

Alberto Quintana

p3-arroyoPara el magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Hidalgo (TSJEH), Raúl Arroyo, la Reforma Laboral no es un asunto menor, pues implica transformar 100 años en que la justicia se impartió de manera tripartita, con representantes del gobierno, de obreros y por supuesto de patrones, por una nueva lógica que deberá emplear ahora juzgadores, litigantes y justiciables para dirimir asuntos en materia.

Durante la inauguración del Diplomado en Justicia Laboral, el integrante de la Segunda Sala Penal del TSJEH, comentó que el curso será impartido en 10 meses por catedráticos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a un total de 50 alumnos.

Ante José Gamas Torruco, director de la Fundación Escuela Nacional de Jurisprudencia, y Porfirio Marquet Guerrero, del Seminario de Derecho Laboral de la máxima casa de estudios del país, el magistrado reconoció que llevar a la práctica este nuevo modelo de derecho laboral será una tarea compleja.

“El reto también es del Poder Judicial, porque los jueces tienen que asumir que nuestro derecho laboral proviene de una lucha social, que fue proteccionista de obreros y eso hoy tienen que compensarlo con una impartición de justicia que no puede ser a rajatabla. Eso va a significar, sobre todo, un cambio de mentalidad”.

Raúl Arroyo destacó que a la presidenta del TSJEH, Blanca Sánchez, le correspondió la transformación más profunda que el Poder Judicial de Hidalgo había tenido en las últimas décadas, porque le tocó la consolidación del Sistema de Justicia Penal Acusatorio; la estructuración del Sistema Estatal Anticorrupción, que implicó la creación del Tribunal de Justicia Administrativa; el cambio en Justica Mercantil, donde se incorporó la característica de oralidad, y ahora la implementación de la Reforma Laboral.

“El asunto no es menor, es de gran trascendencia y con un impacto que va mucho más allá de los muros de la casa de la justicia. Tiene que ver con el bienestar social, producción, economía nacional, seguridad de inversiones y tranquilidad social”.

De ese tamaño es la reforma y por ello el Poder Judicial se siente muy orgulloso de participar en este proceso que será histórico.