Representa el ecocidio grave daño para región Tula-Tepeji

 

-Incrementó la incertidumbre respecto a obras que pretende ejecutar Conagua

-Considerada como la zona más contaminada del mundo y no existe respuesta

RECIBE AGUAS NEGRAS

 

Ángel Hernández

P11-CONTAMINACION 2Casi cinco décadas atrás el municipio de Tula de Allende y su región comenzó con el declive ambiental que sufre actualmente, condición que incluso llevó a que, en 2008, la Organización de Naciones Unidas (ONU) la declarara como la zona más contaminada del planeta, con todo y eso desde el sexenio de Felipe Calderón el Estado mexicano comenzó una serie de proyectos que en papel y en el imaginario colectivo suponen mayor polución para la franja suroeste de Hidalgo y los casi 480 mil pobladores que la habitan.

Aún así, pese a que los residentes del sur de la entidad serán quienes probablemente sufran las consecuencias de “mejorar” la seguridad hídrica del Valle de México, los lugareños apenas comienzan a darse cuenta de lo que sucederá al momento en que incremente el desfogue de aguas negras y pluviales de la Ciudad y el Estado de México, mediante el Túnel Emisor Oriente (TEO).
ANTECEDENTES. Las primeras protestas por el hecho referido comenzaron en la también llamada Ciudad de los Atlantes apenas hace unas semanas, a raíz de la tala de al menos mil 500 árboles (de 9 mil que se contemplan) para el revestimiento, ampliación y rectificación de 19.2 kilómetros del Río Tula, proyecto complementario al TEO que también ejecuta la Comisión Nacional del Agua (Conagua) a través de las constructoras Deico, Santa Fe, Foja y GIA, las cuales laboran simultáneamente en cinco diferentes tramos.
Hasta ahora la inconformidad se concentró mayormente en la deforestación, aunque como segundo punto se ha dicho que Tula no quiere recibir más aguas negras, “porque Hidalgo no es cloaca de nadie” para admitir toda la porquería del antiguo Distrito Federal.

Ante la presión social generada, hace aproximadamente 12 días, mediante manifestación, cientos de ciudadanos obligaron al alcalde de Tula, Gadoth Tapia Benítez, a decretar la suspensión provisional de la obra, hasta en tanto no hubiese una modificación del proyecto, la cual garantizara que no se sacrificarían más ejemplares, la sustentabilidad y que hubiese una retribución real para la capital tolteca.
No obstante, al paso de los días se constató que el paro de labores sólo fue “de dicho”, pues el municipio ha sido incapaz de garantizar la interrupción de las labores, pese a que el pueblo así lo demanda.

De manera discrecional las empresas siguen con sus labores programadas y hasta asumen actitudes retadoras, prepotentes y groseras, lo que genera encono con diversos sectores opositores a los trabajos por considerar que significan un ecocidio.
INSENSIBILIDAD. En lo anterior se demuestra que el ayuntamiento no quiere o puede hacer valer el artículo 115 constitucional, referente a la autonomía de la alcaldía, en tanto actores sociales anunciaron medidas radicales de resistencia a la continuidad de dichos trabajos, “al son que nos toquen vamos a bailar, si quieren que nos confrontemos va a ver confrontación, no pueden venir a destruir nuestra casa impunemente”.

La actitud del personal de la Conagua y la falta de palabra ante acuerdos alcanzados con la administración local, poco abonan al progreso de los trabajos.
Muestra de ello es que pese a que la comisión tiene ya aproximadamente 10 meses de trabajo en Tula, el gobierno municipal aún no cuenta con información detallada de los alcances de la obra, ni se le ha proporcionado la totalidad de estudios y permisos con que debían contar antes de comenzar las labores.
El propio edil ha mencionado que para comenzar con el proyecto la Conagua no informó a la alcaldía y tampoco hubo anuencia municipal para el inicio del revestimiento, por lo que incluso se tuvo que detener la obra meses antes a que los ciudadanos lo exigieran.
De acuerdo con el secretario municipal, Octavio Magaña Soto, a la directora de Protección Ambiental, Bianca Vázquez Hernández, y la coordinadora Jurídica de la presidencia municipal, Laura Neri Martínez, la falta de información del proyecto por parte de la comisión persistía hasta el pasado viernes.
Los tres servidores públicos sostuvieron una reunión con integrantes del Comité en Defensa del Ecosistema del Río Tula, donde coincidieron que hace falta mayor información del revestimiento y sus impactos, alcances, perjuicios y beneficios, ya que como autoridades tienen las mismas dudas que los ciudadanos porque la Conagua proporciona la información que quiere y a cuentagotas.
Cabe mencionar que los funcionarios reprocharon a pobladores no haber iniciado hasta ahora procedimiento jurídico para detener las labores, “de ustedes nadie toma el compromiso jurídico de exigir que se pare la obra”.
El encuentro concluyó sin acuerdos aparentes; posteriormente los ciudadanos se reunieron afuera de la presidencia para comentar que del ayuntamiento seguramente no se obtendrá nada.

Aunque el descontento social es grande, hasta ahora no puede darse un pronóstico del conflicto generado por la Conagua, ya que aparte de los miles de millones de pesos invertidos en proyectos como el TEO y la PTAR, el gobierno local afirma que hay quienes están a favor de la obra.
“En las colonias 16 de Enero, San Lorenzo y El Carmen hay quienes sí quieren los trabajos”, expuso el gobierno municipal, aunque cabe destacar que parte de los habitantes a favor de las labores son personas plenamente identificadas con la administración local.

 

CONDENA. En recientes días, invitado por el Comité en Defensa del Ecosistema del Río Tula, el secretario general de la Corte Internacional de Arbitraje Ambiental, con sede en España, Ramón Ojeda Mestre, visitó la cabecera municipal de Tula, para sostener una reunión informativa sobre los daños que ya registra el afluente, así como para brindar una conferencia de prensa en torno al tema y realizar un recorrido por las zonas afectadas.
Después de tomar conocimiento de las circunstancias, el académico catalogó como “ecocidio” el sacrificio de miles de árboles que supone el revestimiento que está en proceso y a petición de la sociedad dijo que la tala de ejemplares con cientos de años de vida representaba la puntilla para que la región Tula-Tepeji siguiera considerándose como zona de desastre ambiental.
Añadió que los daños ya están hechos y que son irreparables y adelantó que por las atrocidades iniciará procesos judiciales de carácter internacional contra el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, del director de la Conagua, Roberto Ramírez de la Parra, y del titular de la Secretaría del Medio Ambiente federal, Rafael Pacchiano Alamán.

 

POSICIONAMIENTOS. Al respecto, en su reciente visita por la región suroeste de la entidad, el gobernador Omar Fayad expuso que se está en contra de la deforestación y que estará del lado de la gente, “no podemos permitir la tala de árboles”.
Sin embargo, el secretario de Gobierno, Simón Vargas, dijo sobre el mismo tema que la obra es en beneficio de millones de habitantes del Valle de México, de Hidalgo y de la región Tula-Tepeji y que deberá ejecutarse, además de que se tienen todos los permisos para justificarla.
La postura del diputado federal por el Distrito V con cabecera en Tula, Fernando Moctezuma, fue la del diálogo, respetar la postura de la gente y analizar de qué manera puede concluirse la obra sin que cause más perjuicios a la población y en particular al ecosistema.
DATOS. Del Túnel Emisor Central se está en posibilidad de informar que tiene una longitud de 62 kilómetros lineales, 7 metros de diámetro, con capacidad para desfogar 150 mil litros de aguas residuales por segundo. Además de que sus primeros 10 kilómetros entraron en funcionamiento desde el 2013.
Los trabajos se efectuaron para evitar inundaciones en el Valle de México, pero el propio director de la Conagua indicó que de nada servirá si es que se tira basura en las calles, así como que tampoco solucionará las anegaciones al 100 por ciento, “porque el clima es impredecible”.