Damnificados

Juan José Herrera

Juan José HerreraHasta el último segundo quienes depositaron su fe, su esperanza y hasta su caridad en que el secretario de Gobernación, Miguel Osorio, sería candidato del PRI a la Presidencia de la República, conservaron un largo aliento que hoy se apaga.

Al final el PRI demostró que son otros los intereses que mandan, ya no los de añejas prácticas, sino los que requieren limpiarse de impurezas, sobre todo ante los ojos de sus vecinos del norte.

El perfil de José Antonio Meade lo dice todo: vastas credenciales académicas que incluyen un doctorado en Yale, amistades fuertes lo mismo dentro del sector empresarial que en el clero y en la derecha más cercana a órdenes como la de El Yunque o Los Tecos, amén de referencias tecnócratas y con poderíos derivados del ITAM auspiciados por el gran vencedor: Videgaray, pero sobre todo la posibilidad de adaptarse a cualquier corriente o partido.

Aquellos que veían ya en Osorio Chong al próximo presidente de México hoy resienten la caída, porque en Hidalgo fueron años de amistades, nexos, compadrazgos y pleitesías que fundamentaron el corazón de la política local, elevada al rango de la federación.

Si bien la lista de dolientes hoy es demasiado larga y engloba a funcionarios de los tres órdenes de gobierno, son los más cercanos al exgobernador quienes ya intuyen el futuro irreversible de la pérdida.

Apenas asomado en redes sociales mediante una escueta felicitación a su contrincante, Osorio Chong guarda distancia, mientras los osoristas guardan el luto.

Ante el desolador panorama habrá que pensar por supuesto en el destino de todos aquellos que marcharon tras el sueño del jefe, convertido hoy en pesadilla, pues tras el exilio vendrá el retorno y he ahí la complicación: ¿dónde encontrarán acomodo?, ¿no será acaso que serán vistos por su pares como apestados, perdedores… los verdaderos damnificados de una inminente cisma “tricolor”?

También en Hidalgo las circunstancias cambiaron, y vaya de qué modo.

 

      Twitter: @juanjo_herrerap