El Moisés que salió del Panal y se volvió moreno

Carlos Camacho

Carlos Camacho Definitivamente en política no se puede hablar de congruencia entre el decir y el hacer, ni de la solidez de los principios, sino del pragmatismo y del interés personal que se antepone al bienestar colectivo, por el simple afán de poder.

Ejemplos tenemos hoy más que nunca, viendo alianzas de partidos antes antagónicos, otros que no pintaban en la escena y los inflaron artificialmente para convertirse en esquiroles, otros más que con su raquítica presencia intentan aliarse a sus antes enemigos con el sólo propósito de alcanzar más espacios de poder en cargos de elección popular.

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que antes parecía ser el único congruente y la única opción para la gente que sólo es utilizada en tiempos electorales, comprada su voluntad con despensas, bultos de cemento, varilla y otros enseres de bienestar inmediato y único, también ha entrado en esa danza de alianzas absurdas e incongruentes.

Ha abierto, además, sus puertas a todos aquellos “hombres y mujeres  buena fe”, según ha pregonado su precandidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, y en esa lógica ha aceptado en sus filas a priistas, panistas, perredistas y ciudadanos sin partido.

Aquí en Hidalgo, llama la atención del ingreso al proyecto de López Obrador, del exsecretario general de la sección XV del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Moisés Jiménez Sánchez, quien desde los años 80 luchó por democratizar al sindicato que luego, por casi dos décadas controló por sí y por interpósita personal.

Fue diputado federal del PRI, luego controló el Panal y el sindicato al mismo tiempo, se convirtió en el pizarrón espiritual de sus sucesores, Alejandro Soto Gutiérrez y Mirna García López, hoy evadida de la justicia, para convertirse, Moisés, en coordinador de logística y redes sociales.

Hoy el pasado de personajes cuestionados por su actuar, parece quedar en el olvido.

 

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