Toman 5 de Enero como fecha de reflexión; lapsos

– Ixmiquilpan, pueblo con limitaciones, sostiene Cenén Matías Cid Esquivel

– Destaca sacerdote caso de Alan Giovanni y Freddy; murieron hace un año: RECUERDOS DE 2017

ÁNIMOS. Ese día eran muchos pero no eran todos, porque cuando se une el pueblo es muy difícil controlarlo, el pueblo manifestó eso: la comunidad y la unidad que se tiene.

Hugo Cardón

p11-IXMIQUILPAN HCDurante varios años, Ixmiquilpan ha sido un pueblo que ha sufrido vejaciones, maltratos y muchas limitaciones, sostuvo el párroco de El Fitzhi, Cenén Matías Cid Esquivel, durante las actividades conmemorativas al “5 de Enero” de 2017.
Cid Esquivel comentó que Alan Giovanni y Freddy, quienes perdieran la vida tras el enfrentamiento suscitado en esa fecha; representan a muchos jóvenes, quienes se unieron por una sola causa, sin distinción de la comunidad de las que son originarios.
El sacerdote expuso que cuando el pueblo se une es muy difícil controlarlo, más aun cuando se tienen luchas sociales por acciones que afectan a la misma ciudadanía, sobre todo a los sectores más vulnerables de esta región, quienes piden mayor atención y apoyo.
“Ese día eran muchos pero no eran todos, porque cuando se une el pueblo es muy difícil controlarlo, el pueblo manifestó eso: la comunidad y la unidad que se tiene”.
Dijo que independiente de los hechos lamentables que se dieron el “5 de Enero”, es un día digno de recordar, tal vez para las familias es un tanto triste, pero para la ciudadanía en general y de las autoridades debe ser un tema de reflexión.
Indicó que ojalá la muerte de los dos jóvenes, ocurrida en los hechos violentos de hace un año, sea valorada y que valga la pena, aunque fue un precio muy alto que se pagó por esta lucha social  que fue de manera generalizada en el país.
Recodó que durante 1989 y 1990 estuvo trabajando con el Padre Lino,  sacerdote italiano que ayudó a la gente de esta zona, a través del trabajo social, luego de ser enviado por la Arquidiócesis  de Nueva York, teniendo como objetivo el compromiso con la gente más pobre. Cabe mencionar que el sacerdote fue el encargado de bendecir las lápidas de los acaecidos.