Con más pena que gloria, eso sí con la clase política

Alberto Witvrun

 

 Alberto WitvrunJosé Antonio Meade Kuribreña, en su segunda estancia en Hidalgo, comprobó que si quiere alcanzar sus objetivos necesita tres cosas: 1.-Que sus discursos conecten con la gente. 2.-Adecuada estrategia de medios de comunicación. 3.-De la clase política.

Porque sólo la presencia de Miguel Ángel Osorio Chong fue la que provocó la ovación de la estructura del Partido Revolucionario Institucional (PRI), no su académica arenga.

En la comida privada a la que asistió parte importante de la clase política priista, lo que se interpretó como la reconciliación, que atestiguaron los exgobernadores Otoniel Miranda Andrade, Adolfo Lugo Verduzco, Jesús Murillo Karam, Manuel Ángel Núñez Soto, Miguel Ángel Osorio Chong y Francisco Olvera Ruiz, que por cierto estos dos últimos mantuvieron una conversación por varios minutos; a pesar de referirse a ellos y mencionar a personajes como David Penchyna y los hermanos Jorge y José Antonio Rojo, el discurso del precandidato no prendió.

Y para muchos de quienes acompañaron a esta nueva visita a José Antonio Meade, la primera fue sin avisar ni al gobierno ni a la dirigencia priista en diciembre en que visitó los Arcos del Padre Tembleque y el convento de Epazoyucan, porque los padres de su esposa se casaron en la catedral de Tulancingo y allá pidió su mano hace 21 años, lo destacable fue el emocionado y apasionado discurso muy político del gobernador Omar Fayad Meneses.

Al final las fallas que no hicieron lucir como debiera esta parte de la precampaña de la coalición ahora denominada “Todos por México”, fueron superadas por quien o quienes cuidadosamente invitaron a algo así como a 200 personajes políticos y funcionarios a la comida que tuvo lugar en la casa del director general de Atención y Operación de Prospera, Julio Valera Piedras, por aquello de la reconciliación.

 

                                                         Twitter: @Tlacuacherias