¿Por dónde?

Andrés Torres Aguirre

Andres Torres AguirreCon los plazos electorales por vencerse, el priismo hidalguense pareciera estar a la espera de una señal que le dé luz sobre la dirección que seguirán en los meses previos al 1 de julio.

La nueva condición estatal priista aún no es clara ni para sus líderes; hasta ahora sólo las certezas que marca la ortodoxia partidista “sostienen” las esperanzas, ya que no hay evidencia de equilibrios.

El osorismo se espera, tendrá en Hidalgo su bastión y con esto se anticipa injerencia en la conformación de candidaturas. Antes que eso se impone la regla de oro del priismo, esa que ordena que el gobernador (en este caso) es el líder del partido y sabido es que el poder no se comparte, sólo se ejerce.

Con esta disyuntiva los priistas estatales viven desde hace semanas, en ambas corrientes hay inquietud, una que no es la del resultado de las elecciones sino la del destino personal, el riesgo que hay de perder los privilegios.

En otro frente el osorismo es señalado desde los medios de comunicación como una corriente de “cuestionable lealtad” hacia el proyecto de José Antonio Meade. Las diferencias previas a la designación del abanderado “tricolor” a la Presidencia de la República marcaron una profunda brecha con el proyecto que dirige Luis Videgaray y a pesar de que ya conocemos el desenlace de esa historia, Miguel Osorio no se ocupó por atajar rumores de traición.

Tal parece que la especulación es lo que menos le importa a las dirigencias priistas, aunque es un hecho que es la principal actividad de su militancia.

Ejemplo: en Hidalgo los delegados federales, todos de fragua osorista, buscan alternativas en las elecciones próximas o en la iniciativa privada porque el rumor creciente es que los relevos están “a la vuelta de la esquina”.

¿Nadie confirma?, pero todos limpian sus escritorios.

En el Comité Directivo Estatal “tricolor”, Leoncio Pineda trabaja día y noche en la conciliación, pero la falta de certezas cierra los puentes casi inmediatamente. Meses de trabajo en una “operación cicatriz” se desvanecen con el simple rumor de que las candidaturas al senado y a la Cámara Baja vendrán desde su Comité Nacional.

Así las cosas en el “tricolor” que aún no culmina su proceso interno de selección de candidatos, todavía le falta enfrentar la campaña y una elección que plantea un problema aún más grande: la animadversión de la ciudadanía lacerada por aumentos, inseguridad, inmunidad, desempleo, violencia entre otros problemas de crecientes índices.

 

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