Rastro TIF: proyecto inerte que no puede concretarse

 

-Desde la pasada administración se suponía que iniciaría con sus operaciones

-Tablajeros siguen recurriendo a los mataderos; Copriseh no garantiza calidad

CUENTO DE NO ACABAR

 

Jocelyn Andrade

p9-rastro (3)Desde el 21 de septiembre de 2015 inició el proyecto de reconstrucción del Rastro Municipal, operado por el ayuntamiento de Pachuca, pero ubicado en Mineral de la Reforma.

Dos años y cuatro meses después el sitio continúa sin funcionar, pese a que se anunció una inversión de 55 millones de pesos para convertirlo en TIF (Tipo Inspección Federal), lo cual garantizaría la inocuidad de alimentos para habitantes de la zona metropolitana de Pachuca.

Hasta ahora el rastro sigue sin abrirse y los ayuntamientos tanto de Pachuca como de Mineral de la Reforma, así como la Comisión Para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de Hidalgo (Copriseh), no garantizan la inocuidad de alimentos.

 

ANTECEDENTES. El pasado 21 de septiembre la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), en coordinación con gobierno estatal y la alcaldía de Pachuca, encabezados los dos últimos por Francisco Olvera y Eleazar García, respectivamente, echaron a andar el proyecto de construcción del rastro TIF.

En su momento se habló que de manera tripartita los gobiernos federal, estatal y municipal invertirían cerca de 50 millones de pesos para construir, equipar y certificar el primer rastro TIF de Hidalgo.

Los municipios que resultarían beneficiados con este nuevo establecimiento eran: Actopan, Huasca, San Agustín Tlaxiaca, Tulancingo, Singuilucan, Villa de Tezontepec, Cuautepec, Mineral del Chico, Zempoala, Zapotlán y Omitlán, entre otros.

Asimismo, se dijo que el Rastro TIF de Pachuca tendría capacidad de sacrificio de 214 bovinos y 330 porcinos diarios en dos turnos. Durante su año de estabilización el rastro sacrificaría 79 mil 200 cerdos y 50 mil 400 cabezas de bovino.

En enero de 2016 la Sagarpa adelantó que el proyecto estaría concluido en julio de ese año, pues contaba con un avance del 15 por ciento en remodelación de instalaciones que ya existían, previas al arranque de la obra.

Sin embargo, 2016 fue año electoral en el cual se renovaron la totalidad de cargos de elección popular del estado, por ende el gobierno estatal y el ayuntamiento capitalino, que son actualmente gobernados por el Revolucionario Institucional y Acción Nacional, respectivamente.

El cambio de administraciones, tanto estatal como municipal, dejó de lado el proyecto de remodelación del rastro y el tema se volvió a tratar en 2017, cuando la secretaria municipal de Planeación y Evaluación, Nadia Flores Meléndez, anunció que el rastro municipal de Pachuca estaba listo para operar.

En enero de ese año se informó que tendrían pruebas para garantizar la conclusión de la primera etapa del proyecto y con ello comenzar con la segunda, que incluye certificación TIF al igual que la inclusión de una sala de corte.

 

CONCESIÓN. En junio pasado la asamblea capitalina aprobó la concesión del rastro metropolitano tipo TIF a Cárnicos de la Zona Metropolitana de Pachuca Sociedad de Producción Rural de Responsabilidad Limitada, sin previa licitación, por un periodo de año y medio, según acusó el regidor Navor Rojas Mancera.

Señaló que fue en la Comisión de Servicios Municipales donde se determinó otorgar la concesión a dicha empresa, cuyo presidente es Joel Hernández Otamendi, quien también dirige la Unión de Tablajeros de Pachuca A.C., ya que el ayuntamiento no cuenta con capacidad económica para operar el rastro, además de que cárnicos fue la única que se acercó.

Sin embargo, en declaraciones previas, Ubaldo Ortega Perches, presidente de la Unión de Engordadores, Introductores y Tablajeros de Pachuca (Udeitac), comentó que también solicitaron esa concesión.

Durante los primeros días de 2018 el regidor independiente Rojas Mancera reveló que en marzo ya podría entrar en operación el espacio y mencionó que el ayuntamiento inyectaría 2 millones de pesos para “echarlo a andar”, lo que costearía infraestructura como barda perimetral, mientras que el funcionamiento sería responsabilidad de tablajeros e introductores de ganado, a quienes fue concesionado en 2017.

Indicó que los concesionarios iniciarían pruebas en febrero, mientras que en marzo podría comenzar a operar, además los procesos tendrán que ser dentro de los estándares sanitarios para los rastros TIF que industrializan carne de ganado bovino, porcino y aves.

 

PREVISIÓN. Desde el arranque del proyecto, el rastro de Pachuca se vislumbró como un polo de atracción financiera pues podría permitir a introductores de la región, vender productos a centros comerciales y garantizar que llegue a las mesas de consumidores con la mejor calidad.

 

¿Y MIENTRAS? Pese a proyecciones del rastro municipal y a la inversión destinada desde los tres niveles de gobierno, el proyecto continúa sin arrancar y los habitantes de la zona metropolitana de Pachuca no pueden garantizar que los cárnicos que consumen cuenten con estándares de calidad requeridos.

En entrevista con la titular de la Copriseh, Rosa Gabriela Ceballos Orozco, reveló que la mayoría de comerciantes de carne la adquieren en los rastros de Tizayuca y Omitlán.

Pero la Copriseh no puede garantizar la inocuidad de alimentos expendidos en carnicerías de Pachuca y su zona metropolitana, pues dijo, corresponde a los ayuntamientos realizar tales revisiones.

En tanto el ayuntamiento capitalino respondió que las revisiones de calidad de cárnicos son un tema de la asociación de cárnicos y no de la alcaldía.

Al respecto, el presidente de la unión de Tablajeros del Estado de Hidalgo, Jesús Gutiérrez González, puntualizó que esta es una problemática que siempre está presente; “se echan la bolita entre Copriseh y las presidencias, porque la comisión dice que los ayuntamientos son los que dan permisos para vender y los alcaldes responden que ellos sólo otorgan permisos, pero que la revisión debe hacerla Copriseh”.

Agregó que es “un cuento de nunca acabar”; no obstante, los tablajeros de la zona metropolitana acuden a rastros certificados a realizar sacrificios de ganado y realizan todas las acciones para garantizar la calidad, pues de lo contrario se verían afectados en sus negocios, pues la población ya no adquiriría los productos con ellos.