Demonio

Andrés Torres Aguirre

 

Andres Torres AguirreEn el periodo de intercampañas el priismo nacional y estatal vive momentos de incertidumbre y tensión porque los sondeos de opinión no son para nada favorables, por más optimista que sea la interpretación del escenario.

A nivel federal, dicen los enterados, es cuestión de días para que Enrique Ochoa deje la dirigencia nacional del “tricolor” para darle paso a el exgobernador de Coahuila, Rubén Moreira, un verdadero militante; situación que confortaría los corazones priistas aunque quién sabe si el cambio refuerce la débil imagen de José Antonio Meade.

A nivel local hay incertidumbre y desazón porque fue evidente que la selección de candidatos y candidatas no agradó a la de por sí dividida militancia priista, que además se asume agraviada por la desatención y el olvido.

Desde la presidencia del PRI estatal, Leoncio Pineda hace su labor pero son muchas los pendientes que arrastra el partido con sus liderazgos.

Hace unos días; por ejemplo, hubo una reunión de la aspirante al senado Nuvia Mayorga y los delegados federales en Hidalgo, cónclave exclusivo en donde el tema fue ganar a como dé lugar. Pero la sola reunión envía un mensaje discriminatorio al priismo hidalguense porque era evidente que solo los osoristas fueron convocados.

Las campañas a diputados federales por el PRI enfrentan como uno de sus principales obstáculos la molestia y el desencanto de sus militantes, como el caso de Ixmiquilpan. En el Valle del Mezquital hay enojo por la postulación de Héctor Pedraza, los leales al PRI se preguntan si no existían cuadros nuevos; otros aseguran que lo mandan a perder para librarse de él y la corriente que representa; los liderazgos de sus correligionarios como Humberto Lugo y Mario Escamilla ya manifestaron no sólo extrañeza por la designación de Pedraza sino que amenazan con hacer todo lo necesario para que pierda la elección.

Por si fuera poco, a los priistas de Ixmiquilpan no se les olvida que Héctor Pedraza les dio la espalda y a su partido en una elección municipal reciente, cuando era el candidato natural pero rechazó la nominación porque los sondeos no le favorecían, porque no quiso gastar, porque tuvo miedo o quizás por todo junto.

El propio gobernador Francisco Olvera (en ese momento), se lo pidió pero ni así quiso. ¿Por qué ahora sí aceptó Pedraza ser candidato?

Sin embargo, la maquinaria “tricolor” se mueve, está viva, va a dar la pelea y las predicciones poco halagüeñas del momento pueden moverse en los próximos meses.

Recordar que son los priistas quienes inventaron la ingeniería electoral, a mí no me sorprendería que en dos meses las encuestas mostrarán a un José Antonio Meade escalando en las preferencias o a los candidatos y candidatas “tricolores” encabezando los apartados de intención al voto. Para eso están trabajando, para eso están dispuestos a pactar con el mismísimo Demonio si es preciso.

 

  Twitter: @bamtorre

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