A perdonar y hacer el bien, emplaza Diócesis de Tula

-Llamado de Juan Pedro Juárez incluye a los creyentes y no creyentes, afirmó

-Sociedad necesita de buenas noticias, saber que el mal no puede triunfar hoy

SEMANA SANTA

Ángel Hernández

En el marco de la Semana Santa, el obispo de la Diócesis de Tula, Juan Pedro Juárez Meléndez, envió un mensaje de esperanza a la sociedad de “buena voluntad”, para creyentes y no creyentes, donde recalcó que con la Pascua se hace un llamado a “hacer el bien” y a perdonar a quienes hacen daño, tal como hizo Jesús en el lecho de muerte.

En entrevista exclusiva para La Crónica de Hoy en Hidalgo, monseñor explicó que las actividades centrales de la Semana Santa se realizan viernes sábado y domingo, días que son llamados dentro de la religión católica triduopascual.

El viernes se celebra la Pasión y Muerte de Jesús, mientras que el sábado es un día de contemplación; “ponemos nuestra mirada en el sepulcro donde Jesús fue sepultado y ahí esperamos con gran expectación la Resurrección que viene a llenar nuevamente al mundo de luz”.

El tercer día es aquel donde Jesús resucitó y con ello se da liberación del pecado y la muerte eterna a los hijos de Adán y Eva, quienes cometieron el pecado original, lo que podría considerarse como la más grande las maravillas de Dios, incluso sobre la creación, afirmó el clérigo.

Después de la Resurrección comienzan las fiestas de Pascua, que se prolongan durante 50 días hasta la venida del Espíritu Santo, en el día de Pentecostés. Durante este tiempo “el gran mensaje es que Jesús nos ha librado del pecado, nos ha liberado de todo mal que aqueja a este planeta”.

“Esperamos una vida nueva, el mundo necesita de esta buena noticia porque nos movemos en un ambiente de malas noticias. Hoy todo el mundo necesita la noticia de que el bien vencerá al mal”.

Asimismo, expuso que todas estas malas noticias se generan porque los hombres se han alejado de Dios, “porque cuando una persona se aleja de Dios desconoce a los otros como sus hermanos y en lugar de eso los ve como sus enemigos y a los enemigos hay que atacarlos antes de que me ataquen a mí”, de ahí la importancia de mantener a Dios y a sus enseñanzas cerca de nuestras acciones, concluyó el obispo.