Permitiría estudio un nuevo enfoque contra el bullying

-Publicó INEE resultados de estudio para que lo retomen en entidades

-Tendría SEPH una herramienta alternativa para contrarrestar fenómeno

DENTRO DE AULAS

Adalid Vera

Emitió el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) hace unos días un manual denominado “Convivencia y Disciplina en la Escuela: Análisis de Reglamentos Escolares en México”, cuyo texto podría ayudar a las Secretarías de Educación Pública estatales, incluyendo la de Hidalgo (SEPH), a mejorar los ambientes seguros y pacíficos en las escuelas.

El bullying se ha convertido en un problema social permanente, situación que mantiene a todo el Sector Educativo ocupado en implementar estrategias que poco a poco ayuden a erradicarlo.

Se desconoce la cifra real de casos de violencia escolar atendidos por la SEPH; sin embargo, el más reciente ocurrió hace unas semanas en la Escuela Primaria “18 de Marzo”, localizada en la colonia Céspedes, en el municipio de Pachuca, donde una madre de familia denunció que su hijo había sido golpeado y amarrado de pies y manos por estudiantes más grandes en los baños del plantel durante el festejo del Día del Niño.

El caso tomó relevancia cuando la madre de familia exigió a la directora del plantel la expulsión de los compañeros involucrados, sanción que no se pudo ejercer, ya que las autoridades educativas están obligadas a ofrecer soluciones, pero sin coartar el derecho a recibir educación de cualquier alumno, incluso si son los generadores de violencia.

Después de todo, la educación es un derecho humano que se debe garantizar para todos los niños y jóvenes.

ANTECEDENTES. Así como el suceso referido, muchos otros se quedan en el desconocimiento de la opinión pública, a veces por decisión de los propios directivos, otros por decisión de los propios padres de familia para no someter a sus hijos al escrutinio de la población, en otros casos son las víctimas quienes no se atreven a denunciar la violencia de la que son objeto por miedo.

La SEPH atiende todos los asuntos por mínimos o graves que sean, otorga pláticas para acordar una solución que beneficie a ambas partes; en los asuntos más graves obliga a los estudiantes agresores a tomar terapias psicológicas para detener la conducta violenta.

ESTUDIOS. Pese a los esfuerzos de docentes, directivos y funcionarios públicos para acabar con la violencia dentro de las aulas del país y, por ende, de Hidalgo, el INEE elaboró un análisis que podría ayudar a convertir los colegios en verdaderos espacios seguros y libres de violencia.

El texto fue elaborado por las autoras Leticia Landeros y Concepción Chávez, el cual consta de cuatro capítulos donde se abordan temas como: formar derechos humanos para una convivencia democrática en la escuela, principales componentes de la normatividad escolar, contenido de las normas desde la perspectiva de los derechos humanos y la convivencia democrática y por último tipo de sanciones y medidas disciplinarias en los reglamentos escolares y del aula.

Ambas investigadoras adscritas al INEE señalaron que cuando la violencia deviene problema social, como ya ha ocurrido, hay que volver la vista hacia la escuela como espacio privilegiado para la formación, la convivencia, la disciplina sustentada en el diálogo, el respeto a las diferencias y la vivencia de principios democráticos, todo bajo los principios de la dignidad y los derechos humanos.

Manifestaron que la escuela se ha convertido en un espacio social preponderante, que incluso llega a ser sustituto de la familia; “es una fragua de personalidades, de ciudadanos que la sociedad crea para dar vida a la democracia, es el organismo donde las personas transitan de la infancia a la vida adulta, es la institución que, con sus actividades, contribuye a edificar la cultura nacional”.

RESULTADOS. Dicho estudio evidencia que los reglamentos son un órgano vivo en la vida cotidiana de las escuelas, pues identifican aquello que éstas consideran objeto de sanción o reconocimiento. Las autoras dan cuenta de cómo el orden y la disciplina se colocan en el centro de las preocupaciones de las escuelas y, por ende, confieren centralidad a las reglas de conducta, con énfasis que cambian conforme avanza la edad de los estudiantes y cambian el papel de los actores (padres de familia, alumnos) y sus derechos.

Resulta imposible saber en qué medida los reglamentos realmente se usan o asumen como un recurso administrativo más, pero su contenido alude con claridad al interés de las escuelas por organizar su vida mediante las normas y plasmar en éstas los múltiples asuntos que les preocupan, algunos relacionados con el desempeño académico, pero otros muchos más bien con el establecimiento de un cierto modo de relación en ese espacio público que es la escuela.

Consideró el instituto que el propósito central de este texto es ofrecer un conjunto de referentes teóricos y conceptuales que permitan la reflexión sobre cómo abordar asuntos como la equidad, la resolución de conflictos, la participación, la protección, el interés y la formación del educando.

“En los años recientes ha cobrado fuerza la discusión sobre el significado de la convivencia y cómo hacerla posible en climas no violentos y apegados a ciertos principios éticos. No se trata de un interés nuevo en realidad, pero es una efervescencia en parte alimentada por el debate público sobre los entornos de creciente violencia social en México y situaciones de violencia escolar ampliamente difundidas”, dictaminó el documento.

NORMATIVAS. Pese a la diversidad en las funciones, en los reglamentos analizados se nota una profunda preocupación por una en particular: el control de la conducta.

De ahí que los temas más frecuentemente abordados sean los relativos al orden y disciplina, como el arreglo personal, la asistencia, puntualidad y la prohibición de conductas que se consideran como no permitidas.

Habrá que verificar en un futuro qué estados del país verán este texto como un instrumento que les ayude a disminuir las problemáticas que se encierran en las aulas y que aún son difíciles de eliminar, pero Hidalgo podría tener un punto adecuado de partida para mejorar dentro y fuera de las aulas.