Si hubiera sido tu hija… ¿te sentirías halagado?

Amira Corrales

 En una celebración escolar del día del padre, hubo una presentación de talentos de las y los estudiantes. Había niños y niñas desde preescolar hasta secundaria, pero lo más sorprendente fue el baile de una hermosa pequeña de unos 5 años de edad, el cual hacía con gran seguridad y cadencia, disfrazada de rumbera, con el vestido muy corto que permitía exhibir sus piernas y un poco de sus glúteos. Comencé a sentirme incómoda, pensaba que el talento de la niña era suficiente como para hipersexualizarla, pero aún no sucedía lo peor. Conforme pasaba la canción y la niña se movía con frenesí en una danza muy bien preparada, comenzaron los chiflidos. Provenían de algunos hombre (papás que celebraban el evento), dirigidos a la pequeña, con la famosa tonada del fiu fiu. A partir de ese momento no se callaron, primero uno, luego otro, hasta que terminó el baile. Yo quería meterme debajo de la mesa, llegó un momento en que creí que estaba en un table dance y no en un evento escolar, y lo peor era que le silbaban a una pequeña de 5 años vestida como adulta. La violencia de género, incluye la violencia hacia las niñas; una de ellas es ser vista como objeto sexual, que además de ponerla en riesgo de sufrir un abuso sexual, le hace creer que ella debe ser siempre un símbolo sexual para agradar a los hombres, no un ser pensante, amado y valioso por ser simplemente una persona existente, sino un pedazo de carne. Se les adelanta una etapa para la cual no están preparadas: la sexualización precoz; niñas vestidas de adultas, sexys, atractivas, competitivas. Una cosa es el juego, donde aprenden roles adultos, como vestirse a mamá con collares y tacones y otra es hacerlo una forma de vida, donde olvidan a ser niñas, espontáneas, graciosas, creativas. Pero, lo peor, y ahora lo denuncio, es que un grupo de padres, hombres, que no lo eran de la niña, chiflando cual viles acosadores callejeros, enviando su mensaje sexual; qué vergüenza que en un evento escolar no puedan controlar su mísero machismo…