No ganó Morena, se impuso el hartazgo

Carlos Camacho

En efecto, el estado -y casi todo el país- se tiñó de morado para convertir a Morena en la primera fuerza electoral de la nación y humillar al PRI, que perdió prácticamente todos los cargos de elección popular, comenzando por el de presidente, que no ganó en ninguno de los 300 distritos electorales federales.

Pero, entre otros factores, la aplastante victoria de Morena y sus candidatos no se dio sólo por la labor que hizo su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, quien llevaba 12 años en campaña, sino por el hartazgo social, que emitió un voto de castigo a la impunidad y la corrupción, que vio representada en el gobierno de Enrique Peña Nieto, sus colaboradores y su partido, el Revolucionario Institucional (PRI).

Hubo casos en los que los candidatos de Morena, algunos ciudadanos sin la más mínima experiencia política, otros más que cambiaron de bandera y se sumaron a la ola lopezobradorista en busca de un espacio de poder, no hicieron campaña y sólo esperaron que la lógica de ese hartazgo social hiciera la labor para llevarlos al poder.

Si bien en Hidalgo se anticipaba un escenario complejo para el PRI, no imaginamos que fuera tan dramático y que la ciudadanía, que se volcó en las urnas, decidiera dar una lección al “tricolor” y, de algún modo, cobrarle la factura al gobierno de Omar Fayad, que desde su arranque tomó decisiones que enojaron a muchos hidalguenses.

Recortó el obeso aparato burocrático, decidió anular la entrega de despensas, lo que indignó a los afectados, quienes o bien votaron en contra o de plano decidieron no acudir a las urnas.

Hubo, además, al interior del PRI, simulación y rechazo a candidatos ya muy vistos, como en Tulancingo, Ixmiquilpan, de ahí el resultado que, hay que insistir, no se debió a una estrategia eficaz de Morena, sino al hartazgo social y al voto de castigo al PRI.

 

  [email protected]