Peregrinar, una forma de vida

– La marcha de los católicos se posiciona como la segunda más grande e importante de Latinoamérica

RUMBO AL TEPEYAC

Ángel Hernández

La fe mueve montañas, son más de 200 kilómetros los que caminamos, pero entre bailes, risas, cantos y alabanzas al Señor y la Virgencita de Guadalupe el cansancio ni se siente… podemos caminar el doble impulsados por la fe dijo, Lucia Gómez López, quien ha peregrinado por 50 años ininterrumpidos hacia el Tepeyac, hoy con sus 60 encima -aún fuerte- carga a un Cristo entre sus brazos.

Confiesa que primero caminó como parte de una manda, ya que pidió a la Guadalupana le diera una oportunidad más de vida a un hermano que estaba al borde de la muerte, “y sí, finalmente lo salvó”. Comenta que al paso de los años el peregrinar se convirtió en una forma de vida y que siempre está a la espera de que se llegue la movilización anual de la diócesis de Querétaro al Tepeyac.

“Es una hermosa experiencia, es sentirse parte de algo junto con todas sus hermanas, lo que da más motivación es que cada vez se suman más hermanitas a la travesía”, narra.

COMIENZO DEL CAMINO. La peregrinación de fieles católicos de la Diócesis de Querétaro hacia la Basílica de Guadalupe cumple este julio 129 años de realizarse, pero el contingente de mujeres tiene apenas 59. La marcha de los católicos se posiciona como la segunda más grande e importante de Latinoamérica.

Grandes y chicos la acompañan, es una tradición que se hereda de generación en generación y que hoy ya enlista unas cuatro generaciones que han marchado hacia el encuentro con la Guadalupana… van por la quinta. Este 2018, decenas de mujeres asistieron a la peregrinación con bebés en brazos o empujando una carriola donde llevan a sus pequeños hijos únicamente protegidos con cobijas, cartones o plásticos de las inclemencias del tiempo.

Una de ellas, a quien se identificara como Orquídea, refiere que antes del viaje sus compañeras la regañaron e incluso en algún momento la hicieron llorar porque le recriminaron que asistiese con una criatura de brazos. Sostiene que muchos fueron los argumentos que le dieron sus hermanitas para tratar de disuadirla a que caminara con ellas este año: “a qué vas a exponer a tu niña, a las inclemencias del tiempo, los calores, el sol, el hambre, la lluvia, el frío, la inseguridad de las carreteras, en fin, varias cosas”; sin embargo, no le importaron ya que ella quiere inculcar desde la cuna la tradición y la fe en Socorro, su pequeña hija de apenas siete meses.

Este 2018, un día antes que los hombres, el contingente de mujeres arribó a la comunidad de Ojo de Agua en Tepeji del Río, territorio hidalguense al filo de las 6:45 de la mañana del pasado jueves, unas 22 mil mujeres queretanas, del sur de Guanajuato y de partes de San Luis Potosí.

Otra de las organizadoras, Leticia Hernández, de la catedral de Querétaro, dice que las 22 mil mujeres provienen de los 18 municipios del estado y que su contingente, así como los restantes 17 empezaron su viaje el pasado 14 de julio y que prevén llegar a la Basílica este domingo 22, al igual que los hombres quienes tienen que apresurar el paso en su última jornada puesto que se supone que viajan con un día de retraso.

LAPSOS. Durante su travesía de casi 10 días las peregrinas portan largas faldas, sombreros, rebosos, ponchos, chales, gruesas botas o tenis deportivos para protegerse del clima y aguantar las largas jornadas que recorren. Explican que algunos trayectos son cortos, de apenas un par de horas, pero que algunos otros son largos y caminan del alba al anochecer.

La Crónica de Hoy en Hidalgo tuvo la oportunidad de acompañar a las peregrinas por algún tramo a su paso por el territorio hidalguense, de la comunidad de Ojo de Agua hasta la localidad de Los Nidos, trayecto que recorrieron en poco más de dos horas debajo del sol; durante este trayecto se pudo dar cuenta que el único factor que aminora el cansancio -ya muy evidente en algunas- es que durante el viaje cantan, bailan, ríen, alaban al señor, escuchan música cristiana, conviven, fraternizan, se cuidan unas a otras.

Una más de las coordinadoras, Felipa Gutiérrez, con 34 años de peregrinar, hace un poco de historia y asegura que de acuerdo a lo que comentan los ancestros a la primera peregrinación de mujeres tan sólo asistieron 15 puesto que no era bien visto que las féminas anduvieran solas en carretera, pero dice que afortunadamente hubo unas pocas valientes que se animaron a empezar pese a lo que se dijera y que gracias a esas pioneras hoy se puede hablar de miles de fieles que comparten su fe y su catolicismo.

“Conforme avanzamos se suman más y más mujeres, al transcurrir de los años somos más, el año pasado fuimos alrededor de 20 mil, este año somos poco más de 22 mil.

 

APOYO DE OTROS… El sacerdote de la parroquia de San Francisco de Asís, en la cabecera municipal de Tepeji, Miguel Ángel Rangel Ordóñez, sostuvo que este lugar es de paso obligado para los contingentes de peregrinos (mujeres y hombres), y asevera que aquí se les asiste con alimentos, un lugar para descansar y asearse. Agrega que en la ayuda que se les brinda a los peregrinos es vital el apoyo que recibe de las personas de buena voluntad, sean católicos o no.

“Mucha gente de Tepeji, creyente o no creyente provee de alimentos a nuestros hermanos, de agua, les permite descansar en sus hogares, asearse, es muy amable, ayuda a que esta muestra de fe sea posible y que se mantenga la fe año con año, algunos dan asistencia hasta 100 personas, todos ayudan en la medida de sus posibilidades y desde aquí les agradezco este apoyo vital que dan a la peregrinación”.

 

DERRAMA ECONÓMICA.  A su paso por los territorios de las parcialidades de cinco estados que recorre la peregrinación Querétaro-Tepeyac, se calcula que los peregrinos dejan a los comercios de los poblados por los que pasan una derrama económica de al menos 2 millones y medio de pesos. Armando Quijano y Zaida González, comerciantes de Polotitlán, Querétaro y Arroyo Zarco, comunidad del municipio de Aculco, Estado de México, comentan que el paso de los peregrinos por sus comunidades es muy importante si se habla en términos económicos, aunque ya no es como antes.

“Anteriormente, los peregrinos iban a cada tiendita y la abarrotaban, eran una marabunta que arrasaba con la mayoría de los productos de cada establecimiento, más de 50 mil almas no es para menos, pero hoy en día, debido a la crisis económica que hay en el país esos tiempos ya han pasado, actualmente se consume menos de la mitad de los productos que estábamos acostumbrados a vender año con año, aunque admiten que los ingresos son aceptables todavía.

En labor de investigación se pudo conocer que cada una de las peregrinaciones Querétaro-Tepeyac se organiza con un año de antelación, los coordinadores de cada uno de los grupos asisten con autoridades de los municipios que atraviesan para solicitarles apoyo en cuestiones de seguridad, protección civil y sanidad principalmente.

Cabe resaltar finalmente que el regreso de los peregrinos hacia sus lugares de origen corre por cuenta propia, algunos regresan en carros particulares, otros en transporte público y hay quienes utilizan colectivos que les facilitan las mismas congregaciones que coordinan la peregrinación.