Contradicciones

Juan José Herrera

De acuerdo con los datos más recientes publicados (junio 2018) por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), la incidencia delictiva en Hidalgo alcanzó el mes pasado los 4 mil 314 casos reportados.

Esta cifra ubicó al estado en el sitio número 11, de las 32 entidades federativas, muy por debajo de Campeche que obtuvo la última posición en cuanto al menor índice delincuencial, con sólo 178 reportes.

Al inicio de la misma tabla brilló, una vez más, el vecino Estado de México, donde estos datos lo enviaron al primerísimo lugar con un total de 21 mil 903 ilícitos, en la segunda posición quedó la Ciudad de México, con un registro de 18 mil 857 ilícitos.

Aunque Hidalgo no está dentro de los primeros sitios es evidente que la incidencia delictiva fluctúa, entre hidalguenses que delinquen y quienes tienen a la entidad como punto de atracción para cometer fechorías no siendo de aquí, sino por la cercanía.

Casos muy particulares los representan, desde hace tiempo, municipios como Tizayuca, donde abunda el asalto a mano armada, en transporte público, a casa habitación y de vehículos o autopartes y toda la región Tula-Tepeji, en la cual creció de manera exponencial el robo de combustibles a los ductos de Pemex.

En otros datos relevantes Hidalgo registró un total acumulado al mismo mes de 25 mil 335 delitos, sólo de enero a junio de este año, de acuerdo con cifras obtenidas relativas al fuero común y al federal y que representan las carpetas de investigación iniciadas.

Pese a dichas problemáticas y según el propio titular de la Secretaría de Seguridad Pública en Hidalgo (SSPH), Mauricio Delmar, al ratificar este mismo año el informe elaborado por el Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Armada de México, el estado es territorio libre del control que ejercen los cárteles con mayor presencia en el país: el Cártel Jalisco Nueva Generación y el de Sinaloa.

El mayor índice de delitos registrados en la entidad refleja todas las modalidades del robo, por lo que incluso, para combatir el huachicoleo fue integrada recientemente una fuerza especial, conformada por elementos del Ejército, policías estatales, municipales y demás miembros.

Restaría explicarles, con “palitos y manzanas”, a determinados funcionarios públicos que mandaron incluso colocar “oficios” en oficinas relativos a supuestas llamadas de extorsión provenientes de un cártel en particular, que de ser así contradicen la información oficial. ¿O será que sí cuentan con otro tipo de datos confirmados?

 

      Twitter: @juanjo_herrerap