Cuesta arriba 

Andrés Torres Aguirre

 Tras varios meses de rumores ayer fue designado el exgobernador de Hidalgo, Miguel Osorio, como coordinador de la bancada priista en el Senado de la República.

La próxima Legislatura federal será de mayoría Morena, así que quedará en la responsabilidad de Osorio el trabajo cameral, pero también otra muy importante. De su desempeño dependerá si el Revolucionario Institucional sobrevive al impacto del cometa.

El exsecretario de Gobernación es un político joven con el perfil del priista clásico, el que se forjó en la fragua de la disciplina vertical, de las reglas de oro; quizás es uno de los últimos miembros de la generación “tricolor” que “juega el juego”.

Desde ahora se adelanta que junto a la dirigente de su partido, trabajarán para levantarlo de sus cenizas, tarea que ahora se ve muy complicada, pero que van a intentar.

Se habla de que las grandes figuras priistas como Manlio Fabio Beltrones o la reaparecida Beatriz Paredes no están en completa sintonía con Miguel Osorio. Tendrán que hacer algo, tendrán que terminar de romper lanzas o construir nuevos puentes que los alejen de la debacle y les encarrilen hacia un horizonte nuevo.

En Hidalgo también tendremos noticias de estas tareas; veremos si concilian con los grupos priistas que fueron relegados en los últimos años o si rescatan a liderazgos que fueron dejándose al olvido desde que Miguel Osorio salió de Palacio de Gobierno hacia la capital del país.

Conociendo un poco el trabajo de Osorio Chong, estoy seguro de que no ha dejado de trabajar en la concertación interna a lo largo y ancho del país. Existen diferentes frentes y uno de ellos es el de los partidos políticos que han sido sus aliados en diferentes procesos electorales. Se habla de algunas novedades; por ejemplo: ¿qué pasaría si en diciembre algunos de los diputados federales electos del PES dejan su partido y su filia a Morena para irse con la “chiquillada” priista?

 

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