Predomina análisis

-Agenda legislativa culmina en el momento en que ordena la ley, no antes, no después, ni por voluntad, o capricho

EN CONGRESO HIDALGUENSE

Redacción

Falso que el trabajo legislativo realizado por la LXIII Legislatura hidalguense sea producto de apresuramientos o “albazos”, pues la agenda legislativa del Congreso hidalguense, y de cualquier otro Poder Legislativo del país, culmina en el momento en que ordena la ley, no antes, no después, ni por voluntad, o capricho de nadie.

Las reformas planteadas, así como todos los nombramientos que ha emitido la LXIII Legislatura han sido analizados y aprobados con la participación de todas las fuerzas políticas que conforman al Congreso, incluida desde luego la del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), a través del diputado Efrén Salazar Pérez, su único representante partidista legalmente constituido, cumplen con toda la normatividad vigente, son acciones legítimas, legales y democráticas, y cuentan con absoluta certeza y seguridad jurídica.

Bajo esta premisa, este 6 de agosto, la Legislatura informó que es definitivamente falso que los agentes de la Policía Estatal, que resguardaron el Congreso, el 31 de julio, ante la manifestación de personas que impidieron de manera arbitraria el ingreso no sólo a legisladores sino a trabajadoras y trabajadores a las instalaciones del Poder Legislativo, portaran armas de fuego; su equipamiento consistía únicamente en el de contención antimotines, es decir, escudos protectores.

No así los manifestantes, quienes además de portar varillas, piedras y palos, ingresaron de forma ilegal al Congreso, dañando las instalaciones y amenazando a trabajadores con el propósito de impedir el trabajo de la actual legislatura legal y formalmente instalada, lo cual es una flagrante violación no sólo a los derechos de quienes laboran en el Legislativo sino a la seguridad personal de quienes ahí se encontraban, además dichos actos constituyen una violación a los principios de libertad y autonomía parlamentaria.

“No podemos aceptar que esas situaciones se conviertan en hipótesis jurídicas de anulación de los actos legislativos, sino que debe permanecer el ejercicio libre del trabajo legislativo”.

Por ello, la LXIII Legislatura refrenda su compromiso con la sociedad que, al elegir a sus representantes les dio el voto de confianza para legislar, como corresponde a su trabajo y no para “esperar” a que llegue la siguiente legislatura, como pretenden los y las diputadas electas, lo que además de ser absurdo e irresponsable, resulta una postura  prepotente e ilegal.