Feliz retorno

Carlos Camacho

El mismo día que 25 millones de niños iniciaron el ciclo escolar 2018-2019, el mismo en que dos presidentes (uno electo y otro en funciones) divergían sobre el futuro de la Reforma Educativa, fue el mismo que escogió Elba Esther Gordillo Morales para anunciar su regreso triunfal a la escena política, tras cinco años y medio de encierro, acusada de delitos que de un día a otro se desvanecieron.

Su reaparición histriónica, en un lujoso restaurante de la Ciudad de México, animó a muchos y preocupó a otros.

Anima a quienes se han manifestado siempre fieles a su causa y junto con ella sufrieron el escarnio de sus propios compañeros. Preocupa, precisamente, a quienes se encargaron de “echarle leña al fuego” y con ello pretender “quemar en una hoguera”, de una vez para siempre, a la histórica lideresa del SNTE.

Como en todo el país, en Hidalgo también sacudió la liberación de “la maestra”, revivió a políticos y exdirigentes sindicalistas, que hasta unas semanas atrás parecían extintos, especialmente dos de ellos: Miguel Ángel Islas Chío y Moisés Jiménez Sánchez. Ambos hoy alineados en un frente de lucha que encabece su lideresa, en pos de recuperar el terreno y el control perdido con Juan  Díaz de la Torre, a quien ahora acusan de traidor.

Ambos exdirigentes de la sección XV, estuvieron presentes en la reaparición de Elba Esther Gordillo, a quien dicen ahora, su madre le heredó algo así como 370 millones de pesos, incluidas obras de arte, residencias en San Diego, California y dinero en efectivo.

Este activismo preocupa, no sabemos si ocupa, al excandidato a diputado federal del Panal, Francisco Sinuhé Ramírez Oviedo y a su sucesor, Luis Enrique Morales Acosta, que cargan con el mismo estigma que ahora se le endilga al “democratizador” del magisterio nacional, Juan Díaz de la Torre.

 

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