Ayuda en su caminar diario; pide arzobispo por juventud

– Llamó Domingo Díaz Martínez a las más de 500 personas que lo acompañaron desde las 8 horas pedirle a Dios “nos regale jóvenes líderes, valientes y con sentimiento de amor por los que sufren”

REALIDADES

Ángel Pacheco

Como parte de las actividades de Semana Santa fue realizado el tradicional viacrucis, encabezado por el arzobispo Domingo Díaz Martínez de la Arquidiócesis de Tulancingo.

En las primeras horas del Viernes Santo, comenzó el recorrido que encabezó por las 14 estaciones del viacrucis; partió de la Catedral y continuó por las principales calles de la sede metropolitana.

Desde la primera estación marcó su ofrecimiento, pues: “No hemos defendido a los jóvenes de la droga, ni a los pobres de las injusticias”; luego exhortó a defender las causas justas.

Recalcó que del Sínodo de los Obispos (asamblea de obispos escogidos de las distintas regiones del mundo, que se reúnen en ocasiones determinadas para fomentar la unión estrecha entre el Romano Pontífice y estos),  celebrado en octubre pasado, emanó una exhorto del Papa que lleva por nombre Christus vivit, que contiene sugerencias y posturas respecto a diferentes situaciones sociales a las que se enfrenta este sector de la sociedad, que es mayoría a nivel mundial.

Díaz Martínez centró sus reflexiones de este peregrinar en los jóvenes, a quienes sugirió dejarse ayudar por el Cirineo actual de la Iglesia: “Se llama Pastoral Juvenil, luchemos para que este Cirineo siempre exista en nuestra parroquia y les brinde ayuda en su caminar diario”.

Llamó a las más de 500 personas que lo acompañaron desde las 8 horas pedirle a Dios “nos regale jóvenes líderes, valientes y con sentimiento de amor por los que sufren”.

Pero también, como una obra de la cual no se espere otra recompensa que no sea el Reino de los Cielos, no ser motivo de que los jóvenes “caigan en vicios, maldad y pobreza”; “limpiemos el rostro de los jóvenes, y entonces recibiremos una recompensa si nos acercamos al que sufre, lo alentamos y lo ayudamos”.

El obispo de Tulancingo llamó especial a los padres de familia: “Atención papás, cuiden a sus hijos adolescentes y jóvenes de los vicios, porque ellos son leño seco para la droga”.

Centrado en el tema familiar dijo que “ningún hombre es caso perdido, por muy mal que se encuentre, ningún hijo es caso perdido en la familia, ningún papá o mamá son caso perdido a pesar de la peor circunstancia”.

Por ello también alentó a los jóvenes a cumplir con el cuarto mandamiento: “Honra a tu padre y a tu madre. Dales alegrías, no tristezas, toma tu cruz. Haz lo que te corresponde y hazlo bien. Enseña a los niños también a hacerlo”.

Aseguró que a pesar de las caídas, normales en el camino de la vida como Jesús, y que son normales en la vida, en más de una estación del Vía crucis, el obispo destacó el valor de la mujer en la sociedad, ya que “ella es de igual dignidad que el hombre, aunque todavía en nuestro tiempo sea vista de menor valor”.