Manual de la feminista

Amira Corrales

Muchas mujeres cuando iniciamos en esto del Feminismo (con F mayúscula propone la jurista Alda Faccio, la conjunción de las diversas corrientes dentro del feminismo), no sabíamos bien cómo ser buenas feministas o cómo comenzar a hacerlo. Todavía, muchas de nosotras caemos en la contradicción  entre lo que pensamos y lo que actuamos, por lo que aseguro que ser feminista no es algo fácil, y no sólo porque el Feminismo actualmente, no goza de buena reputación entre la gente común o la que no se prepara (o no le interesa), sino porque llevar a cabo los principios fundamentales del Feminismo es todo un cambio de vida, que como cualquier otro cambio requiere construcción paulatina, sino se quedaría en simple moda pasajera. Por lo tanto propongo algunos puntos de partida, enumerándolos como instructivo, sin ganas de que lo sea, sino simplemente para facilitarlo: 1. Entendernos como iguales. Mujeres y hombres hemos sido construidos cultural y psicológicamente de forma diferente, y más vale que fuera así. Imagínense un mundo donde fuéramos todos iguales corporalmente, creo que sería bastante aburrido. Pero, a pesar de las diferencias físicas, no somos del todo diferentes, debido a que somos hembras y machos de la misma especie, no de otra, como culturalmente se nos ha hecho creer. Cuando las feministas decimos que buscamos y luchamos para lograr la igualdad de hombres y mujeres, hablamos de lograrlo culturalmente, para que en todos los ámbitos del qué hacer humano tengamos el mismo acceso a las oportunidades, derechos y economía, niñas y niños, hombres y mujeres, ancianas y ancianos, sin embargo, para lograrlo se han hecho muchos estudios, entre los que resaltan que debemos empezar por derrotar los estereotipos de género, que nos encasillan en actividades diferentes y complementarias, haciéndonos personas incompletas, que requieren de la otra para hacer plenitud. Lo anterior nos obliga a generar relaciones desiguales de pareja, ya que en la idea de necesitarnos se agravan otras dos: tú como persona sola no bastas, porque no has desarrollado las habilidades del otro para ser plena y dos, varias generaciones de personas codependientes emocionales…