Publicar en lenguas que no tienen una tradición escrita

FUNDAMENTAL

Detalla el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) que en México existe una disparidad entre la producción editorial y el hábito de la lectura.

En 2013, las editoriales privadas tuvieron una facturación neta de 10 mil millones de pesos en publicaciones impresas. Por otra parte, cada año, en todo el país, hay ferias del libro (nacionales, internacionales y especializadas) cuyos pasillos están repletos de personas que invierten su dinero en la compra de libros. Esto hace pensar que la producción editorial, venta y promoción de la lectura son tangibles, pero ello no se refleja en los hábitos de lectura de los mexicanos quienes, en promedio, sólo leemos 2.4 libros al año, y apenas el 2 por ciento (%) son lectores constantes.

Esta situación se agrava si la contextualizamos en las comunidades indígenas donde predomina la tradición oral para reproducir la cultura.

En el Laboratorio de Lengua y Cultura, Víctor Franco y José Flores Farfán, investigador del CIESAS, coordinan una serie publicaciones que abordan la riqueza cultural maya a través de la tradición oral.

Entre las razones que llevaron a Flores Farfán a coordinar esas publicaciones está la necesidad de hacer libros para niños porque la lectura “los hace seres humanos pensantes y críticos”. Por otra parte, “publicarlos en lenguas que no tienen una tradición escrita es fundamental por dos distintas razones: una, porque es necesario celebrar la riqueza cultural, lingüística e histórica; la otra es porque permite terminar con el racismo y discriminación a ciertas comunidades indígenas y a sus lenguas: el hecho de no escribirlas no significan que no existan”. (Redacción)