Cuidemos a nuestras niñas y jóvenes

Amira Corrales

En un grupo de amigas, compartíamos las experiencias que tuvimos de jóvenes (y no tan jóvenes) sobre las molestias y abusos sexuales que sufrimos de parte de hombres desconocidos y no tanto. Hoy lo llamamos hostigamiento y acoso sexual y puede ser callejero o docente, entre otros. Es muy importante separarlo, porque no son iguales, aunque si en esencia: la cultura machista perpetúa la objetificación sexual de la mujer para beneficio de los hombres, lo que además les da poder. Algunos machos, se creen con derecho de juzgar o clasificar el cuerpo de las mujeres sin que se les pida su opinión, consideran como una loable labor masculina, salir a la calle e ir chiflando, gritando o diciendo, ya sea vulgarmente o no, cualquier oración con connotación sexual dirigida hacia una mujer que va caminando sola por la calle. En el peor de los casos, el hostigamiento sexual callejero se convierte en abuso cuando a ciertos individuos les da por tocar a las mujeres en sus partes genitales, nalgas o pechos, práctica conocida como manoseo. El otro tipo de hostigamiento, lamentablemente muy común, es realizado por parte de profesores de cualquier nivel educativo, hacia las alumnas. Cuando estamos frente a una situación de orden jerárquica, se le denomina acoso sexual y es muy fácil para ellos, llegar al abuso, sobre todo cuando la niña o jovencita es vulnerable debido a su entorno familiar o social. En mis años en educación de varios niveles he visto muchas cosas: desde profesores que abusan sexualmente a niñas de primaria, hasta profesores universitarios que han embarazado a una o más alumnas. En medio, una serie de abusos, hostigamientos, acosos e incluso violaciones, donde la mayoría ha quedado impune por una incultura de la legalidad, desconfianza en la denuncia y un sindicato que a veces, protege y arropa a depredadores sexuales. Sin embargo, la esencia tiene como singularidad hacer creer a los hombres y mujeres, que ellas valen menos o son puro cuerpo (carne), o que se puede hacer con ellas lo que ellos quieren. No más, nos hace falta mucha educación en la igualdad.

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