Revela estudio a potencial reductor de contaminación

-Heno que crece adherido a los árboles de la región también absorbe polución

-Pruebas fueron efectuadas por una especialista y alumnos de la tecnológica

CONTINÚAN ANÁLISIS

Ángel Hernández

Pese a paupérrimos esfuerzos de autoridades de los tres niveles de gobierno por retirar el heno motita de miles de árboles asentados en municipios de la región suroccidente de la entidad, para así evitar la muerte de ejemplares, su proliferación continúa con un avance preocupante.

Pese al escenario que pareciera adverso, el también conocido como paxtle, clavel del aire o gallitos, no es tan nocivo para el medio ambiente, pues de acuerdo con recientes estudios realizados por la Universidad Tecnológica Tula-Tepeji, esta planta epífita hace las veces de biodigestores que purifican el entorno.

Al frente de los análisis está la académica Marysol Reséndiz Vega y un grupo de alumnos de la casa de estudios superiores, quienes concluyeron después de intensas investigaciones que el heno motita es receptor de contaminantes y, por ende, en la región Tula-Tepeji, contaminada desde hace décadas por incontables industrias y por aguas negras de la Ciudad de México, encontró un ambiente ideal para su expansión.

Los estudios también aclararon que los llamados gallitos no se alimentan de los nutrientes del árbol, sino que provoca su muerte debido a que dificulta el proceso de fotosíntesis y debido a segregación de una sustancia de hidroperoxicicloartano que actúa como inhibidor alelopático que le quita la vida a las yemas y ramas del hospedero, conduciéndolo en poco tiempo a la muerte.

Sin embargo, la investigadora dijo que una prueba de que el paxtle no se alimenta de los árboles, es que se adhiere a los cables de energía eléctrica, a barandales y hasta rocas cercanas a fuentes de contaminación.

Sugirió que el heno motita no tiene que ser completamente exterminado, pero sí debe controlarse su población, por lo que una solución podría ser colocar árboles falsos o estructuras de madera a las que puedan agarrarse sin perjudicar árboles, pero en un escenario donde puedan continuar como paliativos de la contaminación.

 

ESTUDIO. En la composición química de los henos analizados encontraron metales pesados como plomo, cadmio y cromo, altamente perjudiciales para el ser humano; “eso nos ayudó a concluir que sirven como purificadores del aire para que la contaminación no llegue directamente al hombre”.

Reveló que sus investigaciones también arrojaron que algunos tipos de árboles comunes en el Valle del Mezquital son más propensos a la adherencia del heno, como los mezquites y los huizaches, con los que fue más fácil trabajar.

Informó que al grupo de árboles estudiados le dieron seguimiento y los marcaron para tal efecto, además de aplicar vinagre con bicarbonato para impedir el crecimiento y la expansión del heno, pues con el retiro manual al poco tiempo la planta epífita vuelve a crecer.

La experta sostuvo que la sustancia resultante de la mezcla del vinagre con bicarbonato no daña a los árboles, pero sí seca el heno, por lo que podría ser una solución.

Llamó a la población a aplicar esta técnica si es que en sus domicilios hay árboles invadidos por el clavel del aire.

 

ADAPTACIÓN. La estudiosa indicó que los gallitos modificaron su estructura para adaptarse a las difíciles condiciones del entorno, sobre todo para captar más humedad del aire; “tiene escamas para absorberla y toma sus nutrientes del viento, entre ellos el nitrógeno y carbono, por lo que con una fotosíntesis acelerada ésta es más eficiente, por eso entre más contaminación crece mayormente y aprovecha el dióxido de carbono”.

Asimismo indicó que sus estomas son más grandes, de ahí que el heno no sólo absorba nutrientes sino también contaminantes, como metales pesados, e insistió que en cierta manera su presencia sirve para limpiar el ambiente y las partículas las capta con escamas.

Detalló que el heno mete la raíz en las partes donde va a salir una rama nueva del árbol, sólo así es posible que afloje esa parte del tronco y evita con ello que salga una nueva rama, de tal manera que el árbol no tiene nuevos brotes, además de que por sí solo no ablanda la rama.

Los objetos de estudio iniciales fueron jacarandas, capulines, duraznos, mezquites y huizaches, pero determinaron trabajar con estos últimos porque junto con los mezquites son los más infestados.

Los huizaches también fueron de especial interés porque su población, antes característica del Valle del Mezquital, disminuye alarmantemente día con día.

Marysol Reséndiz agregó que si la población se decide por el retiro manual, el heno colectado no debe enterrarse ni tirarse a la basura, sino que debe secarse con base en la solución de vinagre y bicarbonato.