Consumismo social

David Edmundo López García 

 Hablar de consumismo, evidentemente es hablar del engrosamiento innecesario de un bien o servicio. La publicidad bien argumentada y diseñada, logra per se la satisfacción ideal. Hablar de consumismo social involucra invariablemente las redes sociales.

Las redes sociales se han vuelto sinónimo de estatus, de innovación, de popularidad, pero también de egoísmo. No es difícil  entrar a nuestras redes sociales y lo que antes nos parecía interesante de alguien se convirtió en desagradable.

Las tendencias en las redes sociales nos juegan a veces un mal papel, buscamos ser tendencia con la nueva gaseosa o calzado que portamos, el smartphone o la vista aérea de la pequeña ventana del avión comercial que nos lleva a la playa. Acumulamos tantos amigos en nuestras redes sociales que al mismo tiempo nos alejamos de nuestros amigos reales. Ese súper yo del que Sigmund Freud nos habló, es alimentado de una manera tan descomunal que acabamos creando un modelo de nosotros mismos inalcanzable.

De tal forma, hemos generado nuevas reglas no escritas de una sociedad en la que cada vez la convivencia se ve mermada al no ejercer control sobre nosotros mismos, nuestros actos y sobre todo nuestros vicios sociales que al final generaran ruido en el esquema de comunicación.

Hoy en día muchas empresas como parte del proceso de contratación, hacen un monitoreo de las personas, con la finalidad de conocer ese súper yo de cada una ellas, pues casos como el de la chica que trabajaba para una empresa de aviación, cuando hacen referencia a la violencia, sin duda también desacreditan a la empresa. 

La responsabilidad de lo que escribimos y de lo que entiendan los demás (que pudiera ser completamente diferente), es solo nuestro, por ello deberíamos mantener equilibrio y sanidad de nuestras redes sociales. (Agradezco a Jonathan Daniel Gama Venegas por la elaboración de esta columna).