De la mano

David Tenorio

A finales de 2018 las autoridades de la república italiana emprendieron una impresionante operación policial donde capturaron un gran número de personas en Italia, Holanda, Bélgica y Alemania, en una operación contra la organización criminal Ndrangheta, la mafia de Calabria, la poderosa organización que mueve 43 mil millones de euros al año y controla el tráfico de cocaína en Europa.

En la quirúrgica operación se incautaron bienes por varios millones de euros y a lo largo de ese año fueron varios los golpes asestados a la agrupación delictiva, donde se detuvieron a jefes e integrantes del clan, así como a diversos funcionarios públicos.

Los embates al crimen organizado llevan tiempo y necesitan de una legislación exprofesa que sea dura y sancione eficazmente la corrupción, a la delincuencia organizada y el lavado de dinero. Las investigaciones patrimoniales paralizan la operatividad al restringir o inhibir el manejo de recursos.

La lucha contra la delincuencia organizada requiere estrategias a fondo, mucho más que la simple aprehensión de los capos que lideran las organizaciones, por todos es sabido que cuando se corta una cabeza siempre habrá un nuevo liderazgo. Se necesita la articulación de estrategias que ataquen el problema de raíz, desde la prevención del delito, una cultura de la legalidad, mecanismos operativos que exijan a los funcionarios públicos transparencia y rendición de cuentas, así como políticas públicas efectivas de combate a la pobreza.

La lucha contra la delincuencia organizada requiere que el Estado vaya de la mano de la sociedad civil. Y se debe garantizar el ejercicio de la libertad de expresión, ya que la importancia del periodismo y de los medios de comunicación es mayúscula, en el combate al crimen organizado. La sociedad al estar informada impacta de muchas maneras a la delincuencia organizada y al estado, para motivar o frenar acciones.