Infoxicados

David Edmundo López García 

En 1997, el politólogo y sociólogo italiano, Giovanni Sartori, publica su libro “El Homo Videns, La Sociedad Teledirigida”, texto que hace referencia al cambio cognitivo de la cultura escrita por la del video o la imagen: pasar del Homo Sapiens al Homo Videns, término que consideraba al ser humano en estado de estancamiento de su progreso intelectual y proactivo, ya que identificaba una alienación social basada en la programación de contenidos a través del televisor, considerando en sus particularidades la tendencia al raciocinio y libre pensamiento limitados, pues la manipulación ejercida por las imágenes estaba sujeta a intereses políticos o económicos que mostraban el camino a seguir del contexto social y de personalidad en cada Homo Videns.

En la actualidad, este fenómeno ha sido rebasado por la infoxicación, expresión que describe el exceso de información y contenidos recibidos de las redes sociales e internet, los cuales proveen de todo tipo de tópicos a usuarios, quienes validan y comparten con el afán de mostrar primicias o trending topics en sus redes sociales. Lo destacable, es que regularmente el internauta deja pasar el proceso de verificación de fuentes y su veracidad, permitiendo que el individuo además de ser Homo Videns también sea Infoxicado, y en consecuencia sea alienado y manipulado virtualmente, recurso aprovechado comúnmente con fines políticos, electorales y comerciales, entre otros (como ejemplo, cabe recordar las elecciones presidenciales en Estados Unidos o el referéndum del BREXIT en 2016).

Finalmente, el aumento desmedido de Infoxicación en usuarios de redes sociales ha generado que el enfoque de la realidad se pierda, deshumanizándose gradualmente, revelando el reto de generar una conciencia reflexiva como usuario, una actitud responsable, respetuosa y empática, además del hábito de filtrar datos y verificar la fuente de cada contenido, para que en consecuencia se construya un criterio personal, libre del fanatismo del confuso mundo virtual, que irónicamente es el de mayor acceso a la información en la historia. (Agradezco a Christian Falcón Olguín, para la elaboración de esta columna).