¿Un Mesías?

David Edmundo López García 

La mayor parte de la población humana de la tierra, desde el inicio de la historia, crece con la idea de un redentor o un salvador, un mesías, una persona que vendrá a poner fin a un caótico mundo. Esto lo debemos al dogma que nos implantan desde pequeños. Surge esta fantástica idea gracias a la comodidad de pensar en que alguien hará el trabajo que me toca hacer es decir que en las personas culpan a seres invisibles por sus aciertos o fracasos depende del caso.

Mesías, según el pensamiento judío, significa ungido o salvador. De esta idea se desglosan diferentes corrientes dogmáticas para determinar que lo bueno y lo malo dependen de seres que no vemos, es decir que no aceptamos la responsabilidad de nuestros actos y es más fácil culpar a un tercero. La mejor forma de revolucionar nuestro entorno es responsabilizándome de mis actos. Nuestra educación y crecimiento intelectual delimitarán nuestro grado de conciencia sobre las cosas que suenan sensacionales y esto nos hace más críticos y como consecuencia, el dogma pierde terreno en nuestro entender.

“Imagina que no existe el cielo sin el infierno debajo nuestro, imagina que no hay países, que no hay religión, imagina a toda la gente viviendo en paz, puedes decir que soy un soñador, espero te unas y el mundo será uno”. Versos de Jhon Lennon. Posiblemente el mesías no sea una persona sino un estado de conciencia que en nosotros evoluciona por medio de la luz del conocimiento. La paz llegará cuando termine el conflicto interior de una persona, en otras palabras, haz lo que quieras sin dañar a nadie. (Agradezco a Israel Pérez Sosa para la elaboración de esta columna).