Equilibrio

David Tenorio

El pasado 25 de noviembre se celebró el Día Internacional por la eliminación de la Violencia contra la Mujer. Fecha que sirve para denunciar la violencia que se ejerce sobre las personas, al ser discriminadas por su género y para exigir la implementación de políticas públicas en los gobiernos para su erradicación.

La violencia contra mujeres es una calamidad de índole global, la Organización de las Naciones Unidas define la violencia contra la mujer como: “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

África, Latinoamérica y parte de Asia son regiones donde las condiciones de opresión son mayores. En gran medida a la cultura patriarcal tan arraigada en algunas culturas, costumbres que relegan y limitan derechos y libertades de mujeres. Los patriarcados naturalizan la violencia contra la mujer, producen estereotipos, perpetuan y reproducen la discriminación.

Las mujeres son quienes más sufren los efectos de los bajos niveles de ingreso y la desigualdad. A nivel mundial la violencia de género ha sido reconocida como violación a derechos humanos, además de que tiene importantes implicaciones para la seguridad, la construcción de la cohesión social y el sano desarrollo personal de las mujeres y las niñas de una sociedad. Aunado a dichos costos sociales también conlleva altos costos en salud pública, economía y justicia.

Las nuevas generaciones son más conscientes del problema. La igualdad de género llega con la conciencia y con nuevas políticas impulsadas desde los gobiernos.

Las políticas públicas deben garantizar que tanto mujeres como hombres puedan acceder, con igualdad de oportunidades, a todas las esferas de la vida política, económica y social. Porque finalmente en cuestión de género no debe de existir igualdad, sino equilibrio.