¡Qué pena!

Andrés Torres  Aguirre

Después del fallo de la suprema Corte de Justicia, que rechaza la iniciativa de reforma al Código Electoral de Hidalgo, recién aprobada, viene una segunda sacudida a la bancada del Morena en la 64 Legislatura con el rechazo a la despenalización del aborto.

Bastaron 15 días para hace rodar por el piso la reputación de la bancada morenista que “entre las patas” se lleva también el trabajo político de los militantes de ese partido movimiento.

Y es que la mayoría del Morena en el Congreso hidalguense nunca fue más clara, sólo trabaja para tener contento a su amo en la universidad.

Desde hace mucho, se publicó en diferentes medios locales y nacionales que la Fundación Universitaria en Hidalgo pagó enormes sumas de dinero para que morena les diera candidatura al congreso local y federal.

Los títeres fueron colocados en sus casillas y al triunfar “la ola guinda” empezaron a cumplir con las órdenes que les giraba su maestro.

El resulta está a la vista, la bancada de los “dipuporros” va de tropezón en tropezón, cambiando de coordinador, de discurso, de rumbo y de voceros porque no hay estrategia que le cuadre a sinrazón.

Si ya era muy claro el desorden y la falta de capacidad en la bancada de los “dipuporros”, un problema más grande se abalanza sobre ellos; el rechazo del electorado fiel a Morena y a su dirigente, Andrés Manuel López Obrador.

La semana pasada, los “dipuporros” votaron en contra a iniciativa para despenalizar el aborto; no les importó que desde la dirigencia nacional del Morena, desde la bancada de su partido en la Cámara baja le pidieran lo contrario, tampoco hicieron caso a que ese fue uno de los argumentos que les trajo millones de adeptos durante la campaña presidencial y olímpicamente le dieron la espalda a los grupos más activos y proactivos política y socialmente con los que cuenta su partido. Los diputados de Morena Hidalgo sólo obedecen una voz y es la de su amo y señor en la universidad. Después de los acontecimientos de los últimos días, ¿hay alguna duda al respecto?

Ayer, inició el proceso electoral para renovar  los 84 ayuntamientos de Hidalgo, en dicha elección el clan Sosa tiene puestas sus miras en al menos 20 ayuntamientos incluidos Pachuca, Tulancingo y Mineral de la Reforma.

El problema es que la dirigencia nacional del Morena anunció el inicio de un proceso para investigar y en su caso, retirarles derechos político-electorales a los “dipuporros” lo cual debilitaría al clan Sosa que cuenta con la marca registrada Morena para hacer despegar las campañas de sus marionetas.

La controversial  y actitud y desempeño de la bancada del Morena en la LXIV Legislatura tendrá un costo electoral, coinciden analistas luego del rechazo a la despenalización del aborto, pero no por ello los “dipuporros” pueden detenerse en su tropel. La discusión del presupuesto estatal 2020 se encuentra en pleno y también ahí el amo universitario exige que sus diputados cumplan al pie de la letra sus indicaciones.

De las sesiones, prohibidas a la prensa, trasciende que la universidad exige presupuestos más altos pero no permite cuestionamientos ni pretende dar explicaciones. Piden dinero público para utilizarlo de manera facciosa con el argumento de la autonomía.

 

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