Vestigios sepultados por el bien del desarrollo humano

-Algunos proyectos para mejorar las condiciones de las habitantes han dificultado el rescate de las piezas arqueológicas

MUESTRAS

Hugo Cardón

Durante las últimas décadas, Alfajayucan ha sido objeto de diversos trabajos y proyectos arqueológicos, ya que cuenta con una gran riqueza histórica plasmada en sus cañadas y rocas, a través de sus pinturas rupestres.
Algunos de estos vestigios quedaron  sepultados “por el bien del desarrollo humano”,  como fue el caso del proyecto de la Presa El Yathé, el cual cubrió parte del rico pasado que tiene el territorio de Alfajayucan con sus más de 60 pinturas localizadas en este sitio.
Toda obra como la referida tiene un beneficio público, pero no puede ser a costa de perder la riqueza cultural o histórica del ser humano; sin embargo, en caso de El Yathé el descubrimiento fue demasiado tarde, pues la obra ya tenía avances importantes.
Sólo quedarán los registros de los arqueólogos quienes en un trabajo intenso recabaron la mayor información posible a fin de encajar pistas del pasado de los otomís que pisaron estad tierras, hace varios siglos. 

RESCATE DEL PASADO. Alfonso Torres Rodríguez, arqueólogo y conferencistas del estado, recodó  
que en 2010, a través de una denuncia anónima, una señora que vendía quesadillas en Alfajayucan informó sobre una pintura rupestre que ella describía como “diablito”, la cual le preocupaba debido que podía quedar sepultada por la construcción de la presa.
Tras la denuncia, se trajo gente de la Coordinación Nacional de Conservación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), al mando de la maestra Sandra Cruz. Realizaron el trabajo de investigación a través de una negociación y gestión de recursos ante la Conagua para el salvamento arqueológico.
Para 2011, sustrajeron tres conjuntos de pinturas rupestres que estaban en riesgo de ser inundadas por este proyecto, aunado a ello, realizaron recorridos en las inmediaciones del embalse, pues de acuerdo con su experiencia, se calculaba que podría haber 13 o 15  pintura más.
Luego del recorrido, hallaron más de 60 conjuntos en paredes o en abrigos, las cuales tenían como tema la representación de deidades prehispánicas como la “Boquia o Serpiente Negra de Lluvia”,  Yocuezi Dios del fuego, El Huemac entre otros.
Torres Rodríguez expuso muchas de estas pinturas están relacionadas con el cerro del Hualtepec, pues dentro de sus cañadas se realizaron cultos a deidades relacionadas con los otomíes.
“Este recorrido permitió obtener mucha información, se encontraba muy deteriorada por el paso del tiempo”.

INFORMACIÓN OCULTA. La existencia de pinturas rupestres en las inmediaciones de la presa El Yathé se desconocía o por lo menos no se había hecho pública, como tampoco que habían sido rescatadas y resguardas en bodegas del INAH para su conservación.     
Hoy gracias a las investigaciones que se han realizado, se sabe que Alfajayucan cuenta con uno de los registros rupestres más grandes de esta región del Valle del Mezquital, misma que la población ha volteado a ver y valorar poco a poco. 
En la mayoría de las pinturas que se han estudiado destacan siluetas humanas, formas geométricas, escaleras, estructuras piramidales, figuras celestes además de figuras con manifestaciones como la cacería.
Habitantes de Alfajayucan han informado que conjuntamente a este poblado existen tres comunidades colindantes que tienen pinturas rupestres: San Francisco Sacachichilco, El Zapote y La Cañada, cada una con características propias.
 
SITIOS DE IMPORTANCIA. El Yathé no es el único sitio en donde se han localizado pinturas rupestres, pues en San Antonio Tezoquipan se han localizado más de 90 pinturas  rupestres con una antigüedad de hasta 800 años, uno de los pocos interesados en esta riqueza histórica fue el fallecido investigador Francisco Ramiro Luna Tavera.
De acuerdo con algunos estudios dejados por Luna Tavera, para expresar sus ideas los  antiguos habitantes lo hacían mediante petrograbados  o petrogrifos, figuras pintadas en piedra o labrados en ellas que reciben el nombre de pinturas rupestres.
Tezoquipan es la comunidad más apartada de la cabecera municipal y donde se encuentra uno de los conjuntos más grandes de pinturas, para llegar hay que recorrer aproximadamente 12  kilómetros desviándose de la carretera federal y después caminar alrededor de 30 minutos.
Hoy ya son un referente en la región del Valle del Mezquital,  pues al hacer referencia a pinturas rupestres, habitualmente resalta el nombre de San Antonio Tezoquipan.