Camacho, ¿el próximo Abarca?

Juan José Herrera

 En punto de las siete horas de este sábado 11 de enero un convoy integrado por elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional (GN), y de la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH) ejecutó un operativo sorpresa al interior de las instalaciones de la Policía Municipal de Mineral de la Reforma.

Fuentes confirmaron que las fuerzas del orden federal y estatal arribaron al cuartel local, ubicado en la localidad de La Providencia, donde con fusiles en mano comprobaron, entre otras cosas, equipos de vigilancia, armamentos y los respectivos cumplimientos de normativas tan vitales como exámenes de control y confianza.

Otras voces indicaron que también se revisaron teléfonos y demás dispositivos electrónicos de los integrantes de dicho cuerpo policial, en un hecho donde la GN prohibió el ingreso de medios de comunicación que acudieron para cubrir la nota.

Dicho operativo pareciera de lo más normal; sin embargo, no es así, cuando se piensa en las últimas noticias que han rodeado a la alcaldía que encabeza Raúl Camacho, sobre todo aquellas que hablan de infiltraciones y presunta corrupción que ligaría incluso con grupos específicos del crimen organizado.

Lo que sí comprueba dicha acción conjunta es que existe una preocupación real, desde el propio Gobierno Federal, respecto a dichos y hechos de la demarcación, que incluyen por cierto la reciente detención de un exmando policial conocido como “El Jarocho”, quien supuestamente fuera contratado como agente en la corporación municipal y capturado cuando intentaba el secuestro de un empresario de la zona.

Podría tratarse, según algunas versiones, del primer paso para desarticular toda una estructura, que podría estar podrida hasta el tuétano.

Hay que recordar un caso de la historia reciente: el del alcalde de Iguala, Guerrero, José Luis Abarca, señalado como responsable de retener y entregar al crimen a 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos hasta ahora a pesar de todas las investigaciones y quienes se presume fueron ejecutados al más puro estilo del narco. Abarca y su mujer, quienes ahora enfrentan desde la cárcel el peso de sus yerros, participaron y permitieron la descomposición de su cuerpo policial, a tal grado que muchos de los actos ilícitos eran acordados con el mismo munícipe.

Aunque Camacho Baños ya salió a negar la contratación del referido personaje, a estas alturas es difícil creer que no haya tenido conocimiento y, por si fuera poco, el operativo de ayer deja aun más dudas que aclaraciones. Como sea, es claro que el edil está “en la mira” federal y sus constantes actitudes y desplantes a temas tan serios podrían marcar su caída, una de la que ya no logre recuperarse.

¿Será Raúl Camacho el próximo Abarca?

 

      Twitter: @juanjo_herrerap